Transcribimos esta noticia publicada por el periódico EL
MUNDO el 31 de enero de 2008 por su interés en cuanto a
la actuación de ciertos miembros del clero católico y la
hipocresía de la cúpula de la Iglesia católica en la
mayor parte de los países del Tercer Mundo,
fundamentalmente en Asia, America Latina y Africa.
” José Francey Días Toro .El Párroco de una localidad
colombiana, mató a su amante y su hija para evitar que
se destape el escándalo.
BOGOTÁ. Durante 11 años logró ocultar su doble vida de
sacerdote de día y amante y padre de noche. Hasta que la
mujer con la que compartía su existencia , bajo el manto
de una abnegada madre soltera que se ocupaba de las
labores domésticas de la casa del cura, le sorprendió
con otra.
María del Carmen Arango, una rubia guapa, alegre , de 31
años, estalló en cólera , consumida por los celos. Le
amenazó con desvelar a sus superiores eclesiásticos el
secreto de su larga convivencia, de la hija de ambos ,
de la cadena interminable de mentiras.
El párroco de Mistrató, población departamental del
departamento cafetero de Risaralda, José Francey Díaz
Toro, de 50 años, intentó convencerla de que no
destapara el escándalo. Discutieron de forma acalorada
hasta que el hombre dibió sentir pánico al ver que
ningun argumento lograba aplacar la ira de su compañera.
Optó entonces por borrar las dos pruebas irrefutables de
su pecado.
A garratozos asesinó a la madre y a la niña , María
camila, de cinco años, en la casa que había sido su
hogar en el último lustro, adjunta al templo donde su
padre impartía su ministerio. Luego, como si fuera un
consumado criminal, urdió un plan casi perfecto para
encubrir el horrendo crimen.
Pero un minúsculo detalle terminó por delatarle. Y el
lunes , el juez encargado del caso le condenó a 23 años
de cárcel . Merecía el doble de ese tiempo, pero por
confesar su atrocidad, la Ley le premió rebajándole a la
mitad de la pena.
-Pido perdón a la Iglesia, a mi familia, a la familia de
ellas. Nadie sabe lo de nadie-, balbuceó el reo, que
había permanecido con la cabeza gacha durante toda la
audiencia. Su suegra, que siempre estuvo al tanto de una
relación que comenzó cuando María del Carmen era muy
joven y José Francey era el párroco de la localidad
donde ambos vivían entonces, exigió jusiticia a gritos.
- No lo perdono-, afirmaba indignada Ana Beiba. - Es muy
poco tiempo. Me parece injusto. Se debía pudrir en la
cárcel.Es que estamos hablando de un tipo que mató a su
señora y a su hija , un ser indefenso que no tenía la
culpa de lo que pasara entre ellos- le recriminaba.
Los hechos sucedieron el 12 de febrero de 2007. Tras
matarlas, el padre Diaz metió en bolsas negras los
cadáveres, limpió los rastros de sangre, y transportó en
su Crysler Samurai color blanco su carga macabra hasta
un paraje deshabitado, cercano al río Guártica. Roció
los cuerpos de gasolina, les prendió fuego y sin esperar
a que se consumieran por completo, salió disparado.
Regresó a su parroquia como si nada, a continuar su
labor apostólica y predicar el camino de Dios ante unos
feligreses que le estimaban por su bondad y rectitud.
Como a veces la chica viajaba a Calí, donde residía su
familia, nadie sospechó de la ausencia . Sin embargo,
pocos días después, el día 15 de febrero alguien se topó
con los restos calcinados, irreconocibles.
Como no habia ninguna denuncia de desaparición, la
policía concluyó que se trataba de dos víctimas sin
nombre de un rito satánico o de una venganza entre
pandillas rivales.
Pero los avispados investigadores de CTI de la Fiscalía
General Colombiana quisieron llegar al fondo del asunto.
Examinaron las pocas pertenencias que los agentes
encontraron y dieron con varios negativos de fotografías,
todos quemados, menos la mitad de uno de ellos. En el
pedacito aparecían sonrientes el sacerdote y la chica,
ante la Iglesia de Mistrató.
Siguieron la pista hasta lograr indentificar los
cadáveres y tener la certeza de que el cura era la
persona que buscaban. En noviembre pasado fueron a
detenerle a la iglesia, justo antes de oficiar misa. El
padre pidió que le permitieran celebrar ese último
ministerio. - Mejor la celebra en el carro, coche
policial, le respondieron-.
En el vehículo , el asesino se desmoronó y aceptó su
responsabilidad, pero en cuanto llegó a la comisaría
volvió a acumular fuerzas y se retractó de todo. Asi
siguió varios meses, negando la realidad, hasta que se
vió acorralado de nuevo. Ante el inminente proceso
judicial, el párraco parricida confesó haber matado a la
mujer con la que mantuvo una relación sentimental y a la
hija fruto de esta. Lo hizo con el fin de conseguir una
reducción sustantiva de la pena.
- FALLÓ EL INDIVIDUO, NO LA INSTITUCIÓN- , aseguró el
obispo de Pereira, capital de Risaralda, monseñor Tulio
Duque. ”.
Esta historia en sí es espeluznante, pero lo es más la
actitud y la frase del obispo en cuya diocésis oficiaba
el cura asesino.
Con esta ” sentencia ” del obispo Pereira, ” falló el
individuo y no la Institución ” así nos encontramos en
Guinea Ecuatorial, con sacerdotes fornicadores, algunos
con más de veinte hijos abandonados por medio País,
ladrones, violadores, agentes de seguridad, torturadores,
corruptos, proxenetas, alcahuetes, discotequeros,
borrachos y colaboradores indignos de la maldad que
reina en el régimen del caos...sólo porque ” falla el
individuo no la Institución ”.
Jesuscristo cuando fundó su Institución, lo fundó con
individuos que con su abnegación, fe, entrega y
sacrificios hicieron posible la cimentación de la
Iglesia Católica, hoy como ayer, infiltrada por Judas
Iscariotes de toda calaña.
Una de las razones de la actual alianza entre la cúpula
de la Iglesia católica de Guinea Ecuatorial y muchos de
sus párrracos y sus obispos se debe a la impunidad y la
protección que les brinda el régimen ante sus desmanes,
perversidades y crímenes. Un hecho como el final del
relato arriba descrito es inconcebible en el régimen del
caos ( la detención, juicio, condena y encarcelamiento
de un sacerdote por haber cometido un delito). Al
sacerdote ese, le dejarían libre y sólo lo reclutarían
como asesino a tiempo parcial del régimen.
La indigna y maldita cúpula eclesiástica de Guinea
Ecuatorial es incapaz de pronunciarse ante hechos tan
graves como la muerte en condiciones horrendas de
Saturnino Nkogo Mbomio, ni solicitar un trato humano a
varios de los detenidos ilegalmente, que están siendo
vilmente torturados y que seguramente, irán muriéndose
en días y semanas venideros. Pero, en cambio, los
torturadores y asesinos de los hijos del Pueblo de Dios,
siguen acudiendo escrupulosamente a misa en sus
delumbrantes vehículos, trajeados a lo grande,
comulgando como cristianos ejemplares y manteniendo
charlas amigables con los supuestos representantes de
Cristo, símbolo de la moral, ética, compasión, fe,
rectitud y vida. Los supuestos representantes del camino
de la verdad, la luz y la vida, charlando amigablemente
con los representantes de satanás, príncipe de las
tinieblas, espiritu del mal, la maldad, la crueldad, la
muerte, el caos y la destrucción. Un cuadro realmente
digno de una película que a buen seguro, ganaría varios
óscars, por lo bien que realizan su papel, tanto unos,
falsos representantes de Cristo, como otros, decididos y
aplicados representantes del príncipe de las tinieblas.
El infierno que les espera tanto a unos como a otros no
tiene descripción en lenguaje humano: desafiar a Dios
nunca ha tenido buenos resultados.
Vuestras víctimas ya gozan de la Paz del Señor, más
vosotros ¿ Dónde esperáis reposar y descansar, después
de una vida llena de maldades ?....En este Domingo de
Resurección os maldecimos a todos, jefes , colaboradores
y defensores del régimen del caos, asesinos y
torturadores de los hijos del Pueblo de Dios, corruptos
y ladrones de los bienes del Pueblo, chivatos y soplones
de la dictadura, curas y obispos aliados con la
dictadura...en nombre de Jesucristo Nuestro Señor
Resucitado. Amén.
Fuente: MBO OBA
Fecha: 23/03/2008 8:51:15
Autor: MBO OBA
Palabras: 1308 http://www.guinea-ecuatorial.net/ms/main.asp?cd=ni5787
JESÚS ANTE EL
SANEDRÍN GUINEANO: Caifás, Anás, Herodes y Pilato
(publicado por:
Misisim)
http://www.guinea-ecuatorial.net/ms/main.asp?cd=ni5784
JESÚS ANTE EL SANEDRÍN GUINEANO: Caifás, Anás, Herodes y
Pilato.
Un día Jesús se mostrará interés en visitar Guinea
Ecuatorial. Querrá ver su iglesia, su pueblo, sus fieles
cristianos, querrá oír lo que dicen los representantes
de esta iglesia y de este pueblo. Hablará con algún
amigo que tiene por ahí, para que éste le consiga un
visado, para entrar en éste espantoso y minúsculo país.
Se meterá entre ciudades, callejuelas, bares; beberá un
‘san miguel’ a la salud de unos, y a la pena de otros;
quedará enfermo de paludismo, tendrá fiebre, cefalea,
dolor muscular y vómitos; visitará hospitales sin venda,
agua, ni luz; no tendrá ningún antibiótico, ni aspirina,
ni habrá alguna enfermera para atenderle. Pasará como un
pobre más de estos muchos que deambulan por ahí, con la
misma inocencia de un niño que acaba de nacer.
Intentará aprender la lengua que se habla en este país
para comunicarse mejor con la gente, empatizar con los
problemas de esta gente. Caminará hambriento hacia su
escuela, le tocará escribir en el suelo. Simplemente
aprenderá lo que pueda.
Mirará atónito a todas partes, contemplará la borrachera
de los jóvenes, el desigual reparto de la inmensa
riqueza, que emanan del petróleo. Contemplará, en estas
calles, de la ciudad de Bata y Malabo; a estos jóvenes
desesperados, mujeres maltratadas física y
psicológicamente por sus maridos, niños famélicos,
viejos abandonados, rostros inquietantes; que ven como
sus ilusiones se disipan en la penumbra de la desilusión.
Intentará consolar desesperadamente a una madre que su
hijo acaba de morir de Sida, de tortura, de paludismo, o
de simplemente del vacío existencial.
Se frotará las manos, y no disimulará la decepción de
una generación de gente que no han sabido llevar la
tradición y la historia. Cuando la gente le vea, algunos
estarán pensando en que parece a un tal Jesús de
Nazareth, otros en cambio, no se darán cuenta. Algunos
irán detrás para aclararse las dudas, si realmente es el
Jesús, al que la iglesia caricaturiza en Guinea
Ecuatorial.
Jesús se dará un pequeño brinco y se sentará al borde de
una plaza, apoyará sus manos en la baranda. Durante una
tarde o un día entero inmóvil, sin perderse ningún
detalle, atento a cada suceso que ocurre en las calles
de Malabo, Bata, Evinayong, Mongomo, Ebibeyin, Baney,
Luba; en los pueblos de akom, esatug, anvam, mitobo,
Riaba, etc. Escuchará susurros de unos que se quejan de
la situación política de Guinea Ecuatorial, oirá las
promesas políticas de unos y de otros. Acudirá a una
misa en la catedral de Malabo, en la de Bata, o en
alguna iglesia del poblado.
Escuchará los que dicen que el país funciona, y muy
bien, que hay paz, que tenemos que defender nuestra paz,
que atentos a las ideas que vienen de fuera, son
nuestros enemigos. Dirán que “ahora tenemos parque donde
pasear y jugar nuestros niños y nuestros mayores”. Oirá
grandes homilías en los ambones de las catedrales, en
las iglesias, donde nadie habla de la justicia, de los
pobres, de la paz verdadera, de los limpios de corazón,
de los humildes, de los que lloran, de los
misericordiosos, de los perseguidos a causa de la
justicia y poder proclamar con voz viva que de ellos
heredarán el Reino de los cielos, que serán llamados
hijos de Dios, y que alcanzaran misericordia.
Muchos que conocerán a Jesús, le hablarán de muy mala
manera; ¿cómo permites todo esto?, ¿con quién estás: con
el gobierno, con la oposición, con la iglesia guineana?
Jesús será categórico: “con ninguno de los tres”.
Alguien insistirá preguntándole. - ¿Por qué estás aquí
en Guinea Ecuatorial?, Jesús le responderá: - porque me
divierte el espectáculo, sencillamente. Porque me hace
gracia la hilaridad y las mentiras de los otros, algunos
son artesanos de la maldad y otros magníficos humoristas.
Jesús inclinará la cabeza y dirá a sus amigos, verás
como la lío. Se sentará en una catedral, pedirá palabra
durante la homilía de algún obispo, cura o catequista,
de estos que dicen serlo. Se presentará y dirá en voz
alta “yo soy un tal Jesús que os enseñó respetar al
hombre y no usar la palabra de Dios en vano”. Dirá “yo
os hablo en nombre de este pueblo que martirizáis, mi
palabra no es retórica del que arruinan vuestra fe, sino
un cuchillo afilado que vengará las heridas de todos los
pobres y humildes a quienes les habéis arrebatado la
dignidad humana.
Amonestará a los que lían fardos pesados y cargan las
espaldas de los demás para dar la buena vida y reparten
vino bueno y güisqui bueno. Los que, su preocupación no
es ser honestos, sino aparecer en público como tales y
exhibir sabiduría y bondad que no tienen ni en pintura.
Los que buscan galones, amistades sospechosas, buscan
ser mejor vistos y aplaudidos, llevan mejores coches,
chaquetas Emidio Tucci; aquellos que su única
preocupación es el culto a la imagen de fuera. Los que
quieren ser reverenciados.
Jesús les amonestará diciendo: “¡Mediocres! Buscáis el
respeto por los cargos, como si el respeto lo diera el
cargo, el ser político de tal u otro partido político u
creyente de tal u otra confesión religiosa. Se olvidan
de que un hombre no es hombre por lo que lleva fuera,
las apariencias y los cargos. Quiero que os enteréis de
una vez que no es el hombre para las vanidades del mundo”.
Preguntará a esta iglesia muerta que a quién sirven,
recriminará a estos políticos que condenan a quien hurta
un pan para vivir y hacen honores a quienes se apoderan
de las riquezas del país, de los bienes de todos, del
petróleo y gas natural, de la vida de generaciones y
generaciones, a quienes destruyen nuestra armonía.
Muchos de estos cómplices tienen ojos pero no ven,
prefieren antes colaborar con el mal o presentar su
dimisión, pedir perdón al pueblo, y yo en este tiempo de
Pascua, los recibiré y los perdonaré sus faltas y todos
podemos resucitar en amor, en la misericordia, en la
justicia, en la solidaridad y nuestro pueblo podrá
crecer en armonía, no tendremos enemigos ni fuera ni
dentro y todos seremos llamados hijos de Dios.
CARTA A LA
CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUINEA ECUATORIAL. MUCHO QUE HABLAR DEL MSR.
JUAN MATOGO
(publicado por:
teofilo)
Rvdmo. Monseñor Juan MATOGO OYANA.
Esta vez tenemos que dirigirnos a la Conferencia
Episcopal de Guinea Ecuatorial y de un modo particular a
usted.
Nos sentimos incómodos, nosotros los cristianos
católicos ante los apuros que está pasando la Iglesia
Católica de nuestro país en general, en particular la
Diócesis de Bata y la vacancia de la Diócesis de
Ebibeyín.
Aquí, en nuestra carta no tratamos de ofender a nadie ni
mucho menos a usted; pero lanzamos la misma con el fin
de hacerle a usted y al Monseñor Ildefonso algunas
sugerencias y observaciones sobre la andadura de nuestra
iglesia.
En primer lugar le agradecemos la gran labor que ejerció
en la Diócesis de Ebibeyín. Esta es digna de elogio y es
un recuerdo indeleble para la población de dicha
Diócesis.
Ante la catastrófica situación que acareaba la Diócesis
de Bata en los últimos momentos del Monseñor Anacleto
Sima Ngua, situación generada en parte por su pérdida de
las facultades; y que aprovechaba D. Fernando Ignacio,
Vicario General vitalicio de la Diócesis de Bata, en
pedir ayudas al exterior a nombre y sello del obispo,
las mismas utilizaba para sus fines personales.
Procediendo por otra parte a los cambios de destinos de
los compañeros por razones muy mundanas, entre ellas el
idio a los demás, interés por el poder, etc.
En estos momentos la Diócesis de Bata estaba por los
suelos. Con la llegada de Usted, según fuentes
veredictas y directas de tu Congregación (Los
Claretianos), esperaban, nosotros también, que con el
ejemplo dado en Ebibeyín las cosas iban a cambiar
automáticamente en Bata. Procediendo primero al cambio
del Vicario General, embarullador, superficial, amante
del poder, dictador,blanqueador de piel junto con su
aliado José Luis Mangué que no reúnen condiciones ni
para el sacerdocio ni para ocupar los cargos que ocupan
actualmente.
Sabemos que usted les considera como respetuosos, se
equivoca; sólo se camuflan para en contrar cobijo y
seguridad, para no ser cambiados de la ciudad.
Segundo, sobre las reformas de las infraestructuras
diocesanas, es una asignatura aprobada para usted.
A la llegada de usted, hizo todo lo contrario de lo que
tus propios hermanos de la Congregación opinaban, el
pueblo católico inclusive.
Sabemos que duele mucho quitarle del poder a un cuñado,
y prefiere usted echar del Seminario a los jóvenes y
excomulgar a los demás sacerdotes por tener ideas no
perturbadoras sino contrarias a las de tu cuñado. Usted
actúa con mucho prejuicio con sus colaboradores pensando
que están para perjudicar a tu cuñado Fernando Ignacio,
marido de tu hermana.
Sentimos mucho decirle que esta no es la actitud de un
pastor. El pastor no separa, muy en vano dice las
homilías.
Quisiéramos saber la razón por la que no se nombra hasta
ahora al Obispo de Ebibeyín. Como a usted le gusta el
poder, ser obispo de Bata y Administrador Apostólico de
la diócesis vacante para aumentar tus riquezas, no
piensa nada para la elección del futuro obispo.
La pregunta de arriba va dirigida a la Conferencia
Episcopal.
También quisiéramos que les quede claro a usted y al
viejo de Malabo que la Iglesia de Guinea Ecuatorial no
es sólo para los claretianos sino para todos. No es que
tuviéramos algún problema con los Claretianos y mucho
menos odio, sino estamos viendo cierta parcialidad a la
hora de proponer a los candidatos al episcopado. Por
tanto, a la hora de proponer a la Santa Sede el que
sería el futuro obispo de Ebibeyín, salvo el Vaticano
haya procedido a su manera; primero que no propongan a
un claretiano. No son los únicos sacerdotes de Guinea.
Es un egoísmo claro y una injusticia que estén
proponiendo solamente a vuestros hermanos de la
Congregación; segundo, que no propongan al Vicario de
Bata ni a su aliado Jose Luís, Luís María Ondo Mayie
porque nadie aboga por ellos. No queremos conflictivos y
políticos al frente de nuestra Iglesia. Como pasen de
alto esta advertencia, los resultados los tendrán.
Finalmente esta carta ha sido escrita por un grupo de
católicos laicos según nuestro parecer. Por lo que le
sugerimos no castigue a sus curas porque no tienen nada
que ver con la misma.
Somos miembros de la Iglesia de Guinea, por tanto
tenemos derecho a opinar sobre la misma.
Disculpe nuestras ofensas como Dios te perdona pero
tenga en cuenta nuestras sugerencias.
Que Dios le Bendiga y a su Diócesis.
Los que lean este mensaje que nos envien comentarios a
guinealibre@yahoo.es
Hay corrientes de pensamientos que por muy liberales que
suenan a veces, siguen siendo una manera de pensar
errónea. Me refiero a la concepción de autoridad como
una figura misteriosa, aislada, secretista, autocratismo
arbitrario, figuras con apariencias. Son los que oprimen
la personalidad de sus súbditos para garantizar su
dominio personal. Personas que atraídos por otros
intereses personales prescinde de los intereses
generales. Los que piensan que la autoridad se ejerce
con el dedo índice, pegar buena vida, servirse de los
súbditos y castigar al que levante la voz que no sea
para alabar al que manda.
Para muchos, esta manera de concebir la figura del que
manda, es el verdadero ejercicio de la autoridad.
No
pocas veces acusan debilidad de gobierno y
falta de autoridad, a cargos convencidos
partidarios del principio de subsidiariedad,
concede confianza ilimitada a sus
colaboradores. No entienden el poder como
servicio, como ejercicio comunitario de la
acción, sino más bien, estar encima de los
otros, ser misterioso, pensar para todos y
ser totalitario, en resumen dominar. El que
hace y deshace las cosas a su antojo, el
autoritario, el que no necesita
colaboradores, todo lo puede él. Esta
concepción carlista del poder, sigue siendo
la ignominia que carcome el ejercicio de la
autoridad en Guinea Ecuatorial y en muchas
sociedades primitivas.
Para otros en el cual soy un fiel partidario, porque
creo en las personas, en sus potencialidades y
capacidades en la posibilidad de un buen ejercicio de
autoridad por parte de cualquier ser humano. Concebimos
la autoridad, al jefe o al que manda como persona capaz
de inspirar más que de decidir, y sobre todo garantía de
la unidad, buen compañero, capaz de implicarse
sensiblemente y de manera directa en la vida de sus
súbditos, persona que toma las decisiones teniendo en
cuenta las condiciones personales, de las cosas y del
grupo; que cree en las personas a los cuales el destino
y la historia los ha unido, más proclive a perdonar que
a castigar, condenar y vapulear. Un buen comunicador, no
una persona llena de secretismo y misterios, persona
afable y cercana, en resumen un servidor de la comunidad.
Tengo un buen amigo al que no puede jamás reprochar nada
a su jefe, por la sencilla razón de que es su jefe, es
el que manda. Los que se someten a los poderes son los
que más oprimen, ellos entienden el poder desde la
verticalidad y no desde la armonía y el servicio.
La frase ‘este joven apunta alto’ será y será…, podrá
ser presidente, puede llegar a ser obispo, etc,
especulaciones que no son otra cosa que apariencias de
un tipo cerrado, tradicional con a veces falsa humildad
incluida. Personas realmente fuera de cualquier atisbo
de servicio, en muchos casos hasta psicológicamente
problemáticas y trastornadas, con un nivel bajo de
autoestima que pretenden subsanar sus carencias
psíquicas a costa de oprimir a los demás. Estas figuras
misteriosas, reservadas y oscuras, no pueden ser
responsables de una colectividad humana.
Todo este preámbulo viene a cuenta de la situación
parsimoniosa que vive la elección de un nuevo obispo en
la diócesis de Ebibeyin (Guinea Ecuatorial). Todo está
parado, diáconos que llevan ya casi tres a cuatro años
esperando las ordenaciones, proyectos pastorales en
suspense, las visitas pastorales en abandono, sin
ninguna persona que aclara ante los fieles cristianos a
quienes dicen evangelizar, esta situación tan misteriosa
como enigmática.
Como cristiano y católico de la diócesis de Ebibeyin;
con la experiencia vivida, con la responsabilidad y la
obligación ética y moral que me asiste, me siento en la
necesidad de denunciar estas indisposiciones que agolpan
la frágil e indemne iglesia guineana, vivida y reseñada
en mi diócesis. Una iglesia llena de misterios y
entresijos a veces difíciles de conocer con claridad. Me
atrevo a decir que nunca una sociedad ha sido castigada
por los que lo gobiernan como la desdichada sociedad
guineana en su conjunto y la diócesis de Ebibeyin en
particular.
Los cristianos católicos de la diócesis de Ebibeyin,
tenemos derecho como cristianos para saber el por qué
del ‘retraso’ de la elección de nuestro Obispo. ¿Qué
ocurre en la curia romana que todavía no tenemos elegido
un obispo?, ¿es que esta diócesis no aparece en ninguno
de los archivos romanos? Si me atrevo a ir más lejos,
¿es que no encuentran un sacerdote idóneo nativo o
extranjero para asumir las riendas de la diócesis de
Ebebiyin? Si la última pregunta fuera el caso, como
cristiano que soy me parecería lógico cerrar las puertas
de la catedral de Ebebiyin y decir a los cristianos de
esta diócesis que nos busquemos la vida espiritual por
otros derroteros.
Otros de los motivos que acometen este artículo, es el
cuidado que Roma debe tener a la hora de elegir un nuevo
obispo para la diócesis de Ebibeyin. Roma sabe hacer las
cosas y siempre lo hace bien, y los cristianos de la
diócesis de Ebibeyin queremos que se haga por este caso,
además del derecho que nos asiste tener un buen Obispo,
porque no cualquier cosa vale.
Nadie duda de la falta de idoneidad de la mayoría de los
sacerdotes guineanos, bien es cierto que no todos son
así: la inmensa mayoría tienen ambición de poder, falta
de compromiso pastoral, sacerdotes que viven en el
estado de pecado con mujeres casadas, falta de una
formación humana y espiritual y, en ocasiones
intelectual cualificada. Personas con un exacerbado afán
de enriquecimiento, sacerdotes que despigmentan la piel
para convertirse en galanes, una pobreza espiritual
inconcebible. Muchos de ellos buscan solo engrosar sus
cuentas bancarias, con viajes estivales a Europa que
nadie sabe para qué vienen y otros una vez prueban las
tierras Europeas ya no quieren volver a sus tierras. La
mayoría son pedigüeños sablistas y vividores aquí en
Europa, otros ya son fieles colaboradores del gobierno
con suntuosos regalos que levantan sospechas sino dudas.
Algunos reciben de prebendas coches de lujosa calidad,
puñales de millones de francos CFAs, sacerdotes que
llevan una vida obscena y escabrosa fuera y dentro de
sus fronteras. En este orden de cosas sé buenamente que
la elección no será fácil. A medida que pasa todo esto,
dejan a su suerte la vida pastoral y cristiana de sus
fieles, se hacen fieles clientes de los bares nocturnos
de forma escandalosa. No se debe ordenar sacerdotes de
Dios de cualquier manera y eso, Roma lo sabe más que
nadie.
Anticipo lo que realmente puede convertirse años
venideros en un verdadero problema de la Iglesia
católica guineana, si Roma no toma medidas necesarias.
Esto es una denuncia profética. Ser sacerdote en Guinea
se ha convertido en un verdadero tipo
sacerdote-empresario. Sigo queriendo saber el convenio
que hay entre las facultades empresariales y las de
teología. Por lo visto en Guinea todo sacerdote es un
buen empresario, la duda que me queda es si un
empresario es un buen sacerdote, creo sinceramente que
no. Ser sacerdote para contabilizar cuanto dinero me
ingresan los taxis al día, pasar todo el día con los
obreros que me construyen el cuarto chalet de no sé
donde. Y aprovechar la media hora que me queda de esta
cansada actividad mundana para cantar la misa, es la
lamentable vida que rodea al joven y viejo sacerdote
guineano.
Un horario de día fuera de toda cotidianidad de un
sacerdote. De 8 a 15 de la tarde negocios: Taxis,
visitar las obras de chalets personales, en esta franja
horaria, se permite tomar pepesup con un viejo amigo y
rasgarse la barriga con perdón, beber una cerveza en un
bar menos vulgar de la ciudad y si se antoja
responsable, adquisición de nuevos terrenos, sobreventas
de los mismos, alguna clase esporádica en algunas de los
mafiosos colegios que la banda los tiene preparado. Si
posee licenciatura, acude a su clase de la UNGE, donde
es otro negocio redondo para engrosar las ya suculentas
cuentas bancarias, que quien más y quién menos cuenta
hasta con cinco cuentas bancarias diferentes. De 4h
hasta el final del día, sigue la actividad comercial con
cartas a las organización de ayuda a la iglesia necesita,
peticiones de dinero a las obras misionales pontificias,
para luego destinarlo a sus cuentas ya por si abultadas.
Acuden a los negocios familiares, cuidado de Hijos (aquí
ya me tiene sin problemas) siempre que lo hagan con una
mujer y reconocida abiertamente, porque en mis
convicciones creo que el sacerdote debe tener una mujer
y no dos y con esto no voy a entrar en polémica.
Los compromisos pastorales se quedan en el baúl de los
olvidos, el afán de tener les ciega cualquier
posibilidad de ver que su chalets está situada al lado
de unas chabolas de personas que superviven con menos de
un dólar al día. Que estos pobres se ven golpeado e
insultados por estos ricos sacerdotes, que en su día
sintieron la llamada precisamente para caminar con estos
pobres que Jesús les repite una y otra vez que son el
Reino de los Cielos. Y nunca han pensado que es una
ofensa a Dios, utilizar su nombre en vano.
La iglesia guineana ha vivido y sigue viviendo
abusivamente en la mediocridad, moviendo a su antojo las
libertades humanas de lo lindo. Abandonando a su suerte
la famélica población que nunca han beneficiado de la
efectividad pastoral de su iglesia, si realmente existe
un plan de pastoral que vale la pena reseñar aquí. Yo no
lo conozco, como cristiano me gustaría conocerlo y ser
colaborador activo del mismo, como laico cristiano y
creyente que soy. Una iglesia que llega a estos niveles
de vulgaridad abrupta debería cerrar sus puertas y
acallar el nombre de Dios para no jurarlo en vano.
La sinceridad nos hace libres y la mediocridad nos
conduce al ostracismo. Los que en Guinea ostentan cargos
de responsabilidad, deben ser servidores de una misión
más que servidos de una misión. Hay que dar gratis lo
que gratis recibisteis. Los sacerdotes guineanos han
accedido a varias universidades prestigiosas europeas,
donde muchos de los hijos de la clase media europea no
pueden acceder. Esta formación recibida en lugar de
ofrecerlo como gracia, lo esconde en sus jícaras y se
hace engreído y ricos. Lo que otros por generosidad te
ofrecieron, te asiste por lo menos la obligación moral
de darlo por munificencia.
Me quieren quitar mis clases del colegio A, o la cátedra
de la universidad X, no puedo solo con las clases del
seminario porque no me engrosan mis cuentan bancarias
como es mi deseo. ¡Pero hombre por favor! “el que pone
la mano en el arado y vuelve la mirada hacía atrás no es
digno de mi” estas fueron las palabras de Jesús al que
dices seguir, y si cabe alguna duda “el hijo del hombre
no tiene dónde reclinar la cabeza”. “Primero el reino de
Dios y lo demás os vendrá por añadidura”. No quiero
abundar más sobre lo mismo.
Para terminar, si la iglesia guineana y toda la
parafernalia que habita en ella fuera ejemplo de valor,
hoy por hoy no me veré en la necesidades de escribir
estas líneas o si lo hago lo haré para loarlos. Queda
tiempo y valor para retractarse, es una iglesia joven
tiene entusiasmo y futuro. Pero el señor no quiere la
muerte del malvado sino que se convierta de su conducta
y que viva.
Fuente: opinion Fecha: 01/09/2007
12:13:51 Autor: Misisim
Palabras: 1880
ENTREVISTA
CON EL PÁRROCO VASCO, JON SOBRINO, DE OBLIGADA LECTURA PARA EL CLERO
GUINEANO
(publicado
por: asopgelibre)
REVISTA DE PRENSA. EL PAÍS SEMANAL. 17|06|07
Se libró de milagro de una muerte segura junto a Ignacio
Ellacuría en El Salvador sangriento de los ochenta.
Ahora, su visión de un Cristo demasiado humano no ha
superado las ‘hogueras’ vaticanas. Este jesuita, sin
embargo, sigue fiel a sus compromisos con los más
oprimidos.
ENTREVISTA
JON SOBRINO. RADICALMENTE CRISTIANO
”El Vaticano me ha pedido varias veces que dé cuenta de
mi teología. Creen que contiene errores, que es
peligrosa. La tensión con algunos jerarcas de la Iglesia
ha sido para mi habitual durante los últimos treinta
años. Que algunos pidan milagros a Dios cuando no tienen
seguro social ni dinero ni nada, me parece muy bien. El
Espíritu Santo no es un ministro de Asuntos Exteriores
que designa embajadores. Es fuerza, no poder”
POR JESÚS RUIZ MANTILLA. MADRID
Como no hay mal que por bien no venga, la última bronca
que le montó la curia vaticana a Jon Sobrino, que no fue
ninguna tontería, con notificación incluida, ha servido
para que este jesuita empecinado en la defensa radical
de los más oprimidos sepa lo que son los blogs. Aquellos
días de marzo de este mismo año, cuando resurgió de las
más abruptas entrañas de la Tierra el Tribunal para la
Doctrina de la Fe -léase la Inquisición de nuestros días-
para tirarle de las orejas y echarle en cara, una vez
más en los últimos 30 años, sus desviaciones sobre la
línea oficial, este cura amigo y compañero en El
Salvador de Ignacio Ellacuría y monseñor Romero, este
pastor que admite sin remilgos su vocación
revolucionaria, pudo leer una avalancha inaudita de
reacciones a favor y en contra en los foros libérrimos
de Internet. Pese a lo encendido de algunos comentarios,
Sobrino, por el contrario, guardó silencio. Se apartó
del mundanal ruido quizá un tanto asustado por el
ambiente, aunque no por encararse a la autoridad, cosa
que ha hecho toda su existencia aun a riesgo de que le
mataran.
De hecho, esta nueva llamada de atención no va a hacerle
bajar las orejas, al menos por lo que uno puede deducir
después de dos horas de conversación con él sobre lo
divino y lo humano. Si no lo consiguieron en los años
setenta y ochenta los paramilitares salvadoreños que
instauraron un más que grotesco lema, ”Haga patria, mate
un cura”, ni tampoco los grandes patriarcones
centroamericanos, ni los mismísimos politicastros que
ahogaban en esos días con una bota militar el futuro de
lo que consideraban el patio trasero de su casa con
jardín del Norte, es difícil que se asuste de los que
han sido recién investidos con nuevas púrpuras. Si se
salvó, aquel funesto y negro 16 de noviembre de 1989, de
aquella matanza que después muchos han convertido en
martirio, cuando unos salvajes entraron en la
Universidad Centroamericana (UCA) y asesinaron sin
miramientos a ocho de los suyos -seis compañeros
jesuitas y dos empleadas de la casa-, no debió de ser en
vano.
Le gusta rememorar uno a uno sus nombres, justo como
cuando le dieron la noticia; primero le hablaron de
Ignacio Ellacuría, después le enumeraron al resto de la
lista: Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López,
Juan Ramón Moreno, el salvadoreño Joaquín López-López y,
sobre todo, a quienes más le indignó que pagaran aquella
caza macabra: la empleada de la UCA Elba Julia Ramos,
cocinera, y su hija Celina, de 15 años, testigos de una
barbaridad que tuvieron la mala fortuna de encontrarse
frente a frente.
Hoy, de paso por Madrid, lo recuerda todavía con la
justa emoción, pero con la evidente cicatriz del paso
del tiempo en su mirada limpia. Sobrino parece de esas
personas sabias que han sabido extraer, sobre las
tragedias más injustas de la vida, conclusiones
positivas. Por eso se muestra obsesionado por hablar; no
de la inquina y el odio que arrebató a los suyos y a
quienes él consideraba su familia de la faz de la Tierra,
sino de la bondad que quedó. De la semilla que sembraron,
del fin positivo de todas las cosas, aunque muchas veces
sea necesario hacer verdaderos esfuerzos para llegar a
él.
El propio e íntimo sufrimiento ha sido su mayor fuerza.
La conciencia de fragilidad que le da cada día estar a
expensas de los bajones de una diabetes muy aguda, y el
hecho de haberse salvado por casualidad, gracias a
encontrarse en Tailandia dando un curso, de su muerte
segura, han forjado en él una proverbial valentía. Una
desafiante serenidad construida a base de esa autoridad
que no pueden retar moralmente quienes se sientan en los
sillones confortables de los despachos; esa altura que
da estar en primera línea del frente, expuesto a los más
feroces ataques, a morir incluso por un gramo extra de
justicia.
Dice que pobres son quienes no tienen asegurado comer
tres veces al día; que él, al fin y al cabo, es un
privilegiado por disponer garantizada hasta la insulina.
Pero pobres son también para él, mente privilegiada con
cuatro carreras -teología e ingeniería entre ellas- que
a los 18 años abandonó su Bilbao natal y a su familia
para dejarse la piel en ese lejano El Salvador que le ha
dado nacionalidad y sentido a su vida, quienes son
pisoteados, humillados, arrastrados, heridos, injuriados...
Todos aquellos sujetos siempre anónimos que merecen
reparo; esos desheredados para los que en su día
Leonardo Boff, el propio Ignacio Ellacuría, él mismo y
tantos otros comenzaron a predicar la Teología de la
Liberación, esa doctrina revolucionaria que asusta tanto
a los próceres en los pasillos del Vaticano y que Juan
Pablo II y ahora el papa Ratzinger se han empeñado, con
una fijación obtusa, en enterrar. Pero Sobrino y los
suyos parece que no van a dejar que se saque de ese hoyo
ni una sola palada.
-Con la Iglesia sigue usted topando. ¿Cuándo fue la
primera vez?
Toparse en castellano significa algún tipo de encuentro
inesperado o encontronazo. Y la Iglesia es una realidad
de muchísimos seres humanos. Con 68 años, en la Iglesia
me he topado ante todo con Jesús de Nazaret y después
con otras cosas. Una, la primera, cuando yo tenía
veintitantos años, con Juan XXIII, que hablaba de un
Jesús que bien puede hacer presente la Iglesia o que lo
puede ocultar. Los jesuitas estamos en la Iglesia, y en
ese sentido me he topado con el padre Arrupe, y en El
Salvador me topé con algo que creo que en conjunto es lo
mejor: campesinos, oprimidos, pobres, gente sencilla,
con gran amor a los demás y con mucha fe en Dios. Al
español de hoy, esto le puede sonar a religiosidad fácil
o superstición. Pero no tiene por qué ser así. Gente que
estaba decidida a arriesgar todo no por una causa, ni
por pertenecer a tal o cual partido, sino por amor a los
demás. Así surgieron entonces en El Salvador lo que yo
llamo mártires.
-¿Por qué mártires?
Son aquellos que en vida y en muerte se parecen a Cristo.
En vida porque han tratado de defender al pobre,
denunciar al opresor, y en muerte porque acaban
crucificados en esa cruz que es terrible y expresión de
un gran amor. El símbolo de ese tipo de mártir, con el
que yo me topé -y cuando lo escribas pon que cuando
pronuncio topar cambio el tono de voz, para aclarar, ¿verdad?-,
para mí fue monseñor Romero. Pero es evidente que yo he
tenido con otros sectores relaciones más tensas, y estos
días se ha hecho público que a varios de nosotros, entre
ellos también el padre Ellacuría, las congregaciones nos
han cuestionado. A mí, varias veces me han pedido dar
cuenta de mis escritos porque creen que mi teología no
es adecuada, que contiene errores, que es peligrosa.
Estos días se ha hecho público en varios medios de
comunicación, tanto lo que ha dicho el Vaticano como lo
que han expresado otros teólogos, muy respetables, que
no comparten las amonestaciones. Y, por cierto,
aprovecho para hacer una aclaración: la carta
estrictamente confidencial que escribí al padre
Kolvenbach apareció en la prensa sin mi conocimiento ni
autorización. Volviendo al asunto. La tensión con esa
porción de Iglesia, con algunos jerarcas, ha sido para
mí habitual durante 30 años. Ellos también son Iglesia.
Pero para mí, ante todo, lo son quienes nos hacen
presente a Jesús. Yo me topé con esas gentes. Me
enseñaron a vivir con esperanza, con menos egoísmo, con
alegría.
-¿También le ha marcado una cierta conciencia de
superviviente, después de haberse salvado de una matanza
o ver como caían otros, como monseñor Romero?
Aquello fue un shock. Estaba en Tailandia precisamente
dando un curso de cristología, hablando de pueblos
enteros crucificados.
-Ochenta mil en El Salvador...
Así es. Pero le cuento cómo recibí aquella noticia. En
Tailandia eran las doce de la noche y un amigo me llamó
de Londres. Tuve la sensación, por la hora, de que algo
serio había pasado, y pensé: Ellacuría. Mi amigo me
preguntó: ”¿Tienes papel y lápiz? Han matado a Ellacuría,
y a Nacho, y a Santiago Montes, y al padre López-López,
y a Juan Ramón Norea, y a Amando...”, y así siguió. Y
ahora ya no siento ni el dolor, ni el shock, ni la
indignación de entonces, pero en el fondo me pasa lo
mismo, como si me fueran quitando uno a uno jirones de
piel. Pero mi máxima indignación fue cuando me dijeron
lo de la cocinera y una hijita suya, y si lo cuento no
es para que suene lírico, es porque lo siento. Porque
que mataran a Ellacuría era una barbaridad, pero ¿cómo
no le iban a matar? Predicaba contra los sumos
sacerdotes, los fariseos, el opresor..., no era sorpresa.
Ahora, que mataran a una cocinera que pasaba escondida
la noche en nuestra casa porque la guerra había llegado
a la ciudad y no era seguro salir, eso superaba las
reglas del mal. Quedé en silencio y paseé por una playa
que estaba cerca con un compañero que venía conmigo. En
un momento me dijo: ”¿Has pensado por qué no te han
matado a ti?”. Y me salió una respuesta tomada casi de
antiguas vidas de santos: ”Pues se ve que no soy digno”.
No sabía qué decir. Al día siguiente hicieron allí una
misa, con un altar de flores precioso, y yo comenté:
”Tengo una mala noticia que daros: han matado a toda mi
familia. Pero tengo una buena noticia también: he vivido
con gente buena”. Así pienso hoy día.
-¿Cómo estas personas tan próximas al martirio, que se
han jugado el pellejo, no se las reconoce como a
auténticos Cristos en su Iglesia?
Yo tampoco lo entiendo. Me preocupa y a veces me
indigna. Mi esperanza es que pronto, oficialmente o con
algún signo eclesial que todo el mundo entienda,
canonicen a monseñor Romero y a todos los mártires
latinoamericanos y del Tercer Mundo. Ya he dicho que me
entristece que no ocurra. Pero también he dicho que no
me gusta ser profeta de calamidades. A veces pienso que
los medios encubren muy interesadamente la maldad y las
aberraciones, pero que encubren todavía más la bondad.
El amor de aquellas personas está vivo en muchos. En sus
aniversarios se juntan multitudes. ¿Qué hacen allí?
Recordar que han visto y oído cosas buenas, y cuando
digo buenas me refiero a enseñanzas que les han dado
dignidad. Recuerdan, con lágrimas, a hijos muertos,
inocentes a los que han denigrado; que los han llamado
comunistas, algo que allí es equivalente a calificar a
alguien de terrorista aquí.
-Eran los tiempos de ”Hagan patria, maten un cura”...
Exactamente. Y en esas procesiones, las madres les dicen
a sus hijos que su padre no fue un criminal, sino un
buen hombre, generoso, que se organizó en movimientos
políticos y lo mataron. Luego, claro, allí, Dios suena a
algo real. Pero ¿cómo es Dios para ellos? Esa fuerza,
ese misterio que ni vemos ni tocamos, de alguna manera
nos conoce, nos quiere, nos da dignidad. Que luego le
pidan milagros, a mí me parece muy bien, porque si no
tienen seguro social, ni dinero, ni nada, si Estados
Unidos ni la Unión Europea les arreglan la vida, ¿qué
van a hacer? Es cierto que ese misterio también puede
ser alienación. Psicólogos, psiquiatras, economistas
habrá que lo analicen, a mí no me acaban de convencer
del todo. Los que nada tienen, de Dios sacan fuerza para
vivir, y en esto no veo alienación.
-No le convencen porque ustedes han visto en Dios una
materia revolucionaria, más que de resignación.
Entiendo, entiendo. Estoy de acuerdo. Si no hay más que
ver. Jesús de Nazaret, ¿qué dijo? Ay de ustedes los
ricos, que han comido y han gozado, sufrirán. Los que
pasan hambre, los que lloran, comerán y reirán. Esas
palabras hay que hacerlas históricamente eficaces, hay
que buscarles modos concretos. Pensar en Jesús, en Dios,
así, entonces era y es revolucionario.
-¿Entonces? ¿Cuándo es entonces?
Los años setenta, ochenta. Todavía ahora queda algo.
Revolucionario quiere decir eso: darle vuelta a las
cosas. La revolución no se da sólo en el ámbito político,
sino en el humano; pensar distinto, tener esperanza, que
no vivamos en un mundo sumamente injusto como el actual,
con las democracias más importantes a la cabeza. Una
revolución en la esperanza, en la caridad..., una famosa
palabrita que ya no creo que se use...
-Pues porque a la caridad, el sentido que le ha otorgado
la Iglesia es el de esa propina para los pobres. ¿Ustedes
le han dado valor revolucionario?
De nuevo hay que distinguir cosas al hablar de la
palabra Iglesia. Cierto es que hay una tradición y una
doctrina de la Iglesia en que la caridad se entendió más
como acaba de decir. Pero con Juan XXIII, incluso con
Juan Pablo II, tiene más que ver con el amor, con el
sentido de la justicia. Con proclamar una verdad que
defiende al pobre frente a quien le oprime. Pero yo
también creo en el equivalente a cariño, ternura,
delicadeza. Un ámbito del amor distinto al de justicia
que humanizan personal y socialmente. Lo que no se puede
admitir es el sentido que le daban algunas novelas del
siglo pasado, en las que salían marquesas que hablaban
de ”mis pobres”, ¿verdad? Y ojalá tampoco lo digan hoy,
entre otros lenguajes, Iglesias, Estados, ONG.
-Aun así, como concepto, sigue en crisis.
La justicia está en crisis en la Iglesia. No creo que se
vuelque hacia ella con todo el peso social que tiene. Y
no digamos en la sociedad. Al viajar a Europa o a
Estados Unidos no veo que los pueblos y sus Gobiernos
vivan y se desvivan para que 2.000 o 3.000 millones de
seres humanos puedan simplemente vivir...
-Puede que la gente que tiene las necesidades cubiertas
crea que ya ha pasado la revolución, que no la necesita.
Sí, y se ríen un poquito de todo esto. Pero es que la
esencia que mueve el amor y los cambios está en no
empezar por uno mismo. Hemos ido aprendiendo cosas. Es
normal que uno se fije en sus hijos; pero mientras no se
salga de ese yo familiar, no hacemos nada y somos
ignorantes.
-En cuanto a señalar a los pobres, a veces es la
jerarquía la que nos hace caer en la cuenta de que
existen condenando determinadas prácticas, como ha
ocurrido en Madrid en la parroquia de San Carlos
Borromeo que quieren cerrar.
Evidente. Me da tristeza que no haya creatividad
cristiana para que la Iglesia institucional no resuelva
estos problemas y no dialogue. Que los medios lo saquen
a relucir puede ayudar. Pero debemos ir a lo profundo.
Hay mucha gente..., religiosos silenciados que hacen una
gran labor, pero no se sabe, no se difunde porque hoy
existe un cierto miedo al bien. La bondad se silencia. ¿Por
qué? Porque nos viene a decir que es posible, que es
asequible a todo el mundo, y que no se ejercita porque
nos exige algo. No sólo la heroica, la del día a día.
-Quienes primero tienen miedo de hacer explícita esa
bondad parecen estar en la Iglesia, porque no es normal
que a ustedes o a quienes andan por el Congo o
comprometidos aquí con marginados se les azuce. Mucha
gente se pregunta por qué no se han salido ustedes. Qué
les hace seguir dentro de una organización que les
maltrata.
Yo le contaré mi caso. No me he salido porque nunca se
me ha ocurrido. He visto un ”invierno eclesial”, que
decía Karl Raher. Un retroceso en la entrega sincera a
los pobres de este mundo. Pero sigo en la Iglesia.
Porque veo un sentido en esta tradición de Jesús que, al
pasar por la Iglesia, por un lado se ha deteriorado
muchísimo. Eso, sin duda. En ella me entrego a Jesús de
Nazaret, con problemas fuera e inmensas incoherencias de
la Iglesia con ese Jesús, y con problemas dentro, mis
limitaciones, épocas de gran oscuridad; pero me
encuentro en mi casa, con innumerables compañeros con
los que caminar. En esa casa siento una gran luz y ánimo
en medio de las decepciones. También vengo de una
tradición democrática, cuyos Estados han asesinado a
millones de seres humanos inocentes, violentamente, con
bombas atómicas y convencionales, con torturas y guerras
injustas, con políticas comerciales que pueden aumentar
la muerte por hambre. Y, sin embargo, hay seres humanos
que honradamente pueden seguir esperando el advenimiento
de la libertad, la igualdad, la fraternidad. Cuando
preguntas a alguien por qué no se sale de su visión
democrática, puede responder: porque están representados
todos los partidos y yo me apunto al que más me convence.
En la Iglesia, lo mismo. Hay varias tendencias.
-Pero el Espíritu Santo siempre tiende a elegir a los
mismos.
Bueno, el Espíritu Santo, así nombrado, con perdón, es
poco riguroso. No es el ministro de Asuntos Exteriores
que designa embajadores. Es ese misterio que llamamos
Dios, y que tiene fuerza; no poder, fuerza. A Dios lo
empequeñecemos seriamente cuando empezamos a hablar de
él en términos de poder. ¿Para qué le sirve la fuerza?
Ah, para que los seres humanos hagamos el bien. El
Espíritu no es eso que está sobrevolando en un cónclave...
-Son metáforas, padre, metáforas.
Sí, pero metáforas que desvían. Espíritu significa
viento, fuerza. Yo, ¿dónde lo he encontrado? En Juan
XXIII, en Arrupe, en un compañero jesuita, Javier
Ibisate, que acaba de fallecer; lo veía en Gorbachov, se
ve en los campos de refugiados de Bukavu... Cuando he
estado con gente que ha dicho: aquí nos quedamos. Ya
está.
-Aun así, y aunque crea usted que la Iglesia no es poder,
que resulta evidente que lo es, siempre se fija en los
mismos.
La Iglesia debe ser ante todo fuerza, pero, en la
realidad, también es poder. Lo sé muy bien. El espíritu
a veces no está en la Iglesia cuando no se hace el bien,
sino el mal. Pero está cuando somos fieles a Jesús. Dice
él en el Evangelio de Lucas: ”El espíritu está sobre mí,
me ha configurado. ¿Para qué? Para dar vista a los
ciegos, para hacer caminar a los cojos, para anunciar
una buena noticia y para liberar a los pobres. Él
comprende así al Espíritu. Entonces, ¿dónde lo veo yo? ¿Donde
está el poder? No. Ahí es donde aprecio lo que
constituye a los seres humanos, que lleva también al
egoísmo, al sometimiento, a la falta de entendimiento.
Esta sociedad necesita espíritu, y no sólo espíritu
crítico, sino otras cosas; espíritu que nos dé fuerza
para la reconciliación.
-¿Dónde?
Aquí, en África, en Naciones Unidas...
-Ya, porque eso le iba a preguntar. Pese a lo lejos que
le queda España, ¿cómo ve el conflicto en el País Vasco,
que es su tierra natal? Ya notará cómo andan por aquí
los cuchillos. ¿Tendrá su opinión?
No soy muy amigo de tener sólo opiniones. Leo ahora los
blogs, que están llenos de eso, de opiniones. Y se
pueden decir cosas verdaderamente disparatadas. Ante
asuntos serios no me gusta expresar sólo opiniones. Yo,
¿qué observo? Se ha llegado aquí a un buen vivir que es
en la práctica un absoluto, un ídolo, y eso dificulta
muchas cosas. Esto lo tengo meditado, no es sólo una
opinión para un blog...
-Le tienen obsesionado los ´blogs´. No los lea, hombre.
No conducen a la felicidad.
Bueno, pero son una realidad, como los partidos de
fútbol. Hay partidos en los que 44 piernas corriendo
equivalen casi al presupuesto de un país africano como
Chad. Que eso ocurra...
-Es pornográfico.
Obsceno, yo lo he escrito. Eso me impacta. Lo de ETA,
por otra parte, es serio, evidentemente. Yo soy de allí,
pero no tengo fórmulas. Mi esperanza es, a medio plazo,
humanizar aquello..., gentes, ideas, esperanzas. No sé
cuánto llevará.
-Al menos una generación. Pero veo que a usted no le
preocupa el hecho de que tenga que haber una negociación
tarde o temprano, que es evidente, sino cómo curará esa
herida después de años de violencia.
Supongo que acabará con algún tipo de negociación. Pero
eso lo hacen seres humanos. Se debe hacer con
perspectiva política para que salga bien; pero todo eso,
además, debe tener en cuenta el factor humano. No me es
fácil hablar de esto. Tengo esperanza en que podamos
vivir humanamente unos con otros. Y eso significa no
tener miedo a no poner el problema en términos de
vencedores y vencidos. Algo de eso he aprendido en El
Salvador. La esperanza de reconciliación es posible, los
seres humanos pueden perdonar.
-¿Qué le ha molestado a la Iglesia de su idea de Cristo?
¿Por qué llevan 30 años mareándole?
Bueno, se ha hecho público. En el Vaticano dicen que yo
presento a un Cristo muy humano, cercano a los pobres, y
que eso les parece bien, pero que no expreso con
suficiente claridad su divinidad. Hay teólogos capaces y
responsables que piensan que mis escritos no incurren en
esos peligros.
-A lo mejor es que esa divinidad es radicalmente humana.
Sí, sí, sí, es que está en la doctrina más tradicional
de la Iglesia. La clave está en cómo esa divinidad se ha
hecho visible. En la fe cristiana, a diferencia de otras,
se da un paso crucial, y no así en otras: que ese
misterio se hizo presente. Que Jesús es el sacramento.
Fue Jesús de Nazaret el que dice tener una idea de
humanidad. Los bienaventurados, los sencillos, los
limpios de corazón, quienes luchan y trabajan por la paz
y la justicia. Es el de la palabra del Buen Samaritano.
-Es el mismo Jesucristo, entonces, quien pone en
evidencia esa doctrina. Su mensaje radical es humanismo.
¿Cómo la jerarquía no lo entiende, o ese tribunal...?
Por cierto, ¿cómo es ese tribunal?
Pues un tribunal que se reúne en Roma, que analiza los
aspectos teológicos y juzga si están o no de acuerdo con
la doctrina de la Iglesia.
-¿Pero usted ha estado?
No, mi contacto ha sido por escrito.
-¿Qué les ha dicho?
Pues lo que se ha hecho público. Que el misterio de Dios
se hizo presente en Jesús. Que es la encarnación del
hijo eterno del padre que es divino, pero que lo que
nosotros vemos es el producto de esa encarnación. Que el
misterio de Dios pasa por este mundo en él y que estuvo
a merced de los poderes de este mundo; por eso no me
gusta llamarlo omnipotente, porque lo insultan, y él no
tiene más que dejarse insultar y acabar en la cruz. Lo
que podemos saber de él es lo que se ha hecho presente
aquí. Hay teólogos que hablan de un Dios crucificado.
Jesús es esa realidad humana, transparente, que también
se ha visto en otros.
-Y esa divinidad que ha apreciado usted en otros estaba
en los mártires de El Salvador. ¿Se siente usted una
especie de apóstol de ellos al haber sobrevivido?
Jesús se ha hecho presente de una manera especial, pero,
indudablemente, ese Dios se ha hecho presente además en
muchos otros. En Ellacuría, en monseñor Romero..., en
muchos. En cuanto a lo de sentirme apóstol de ellos,
pues sí, pero sin dramatizarlo. No tengo conciencia en
absoluto de haber llevado la antorcha de Ellacuría, pero
sí siento una fuerza que me empuja a seguir por ese
camino, con la idea de pertenecer a una tradición, a un
grupo.
-¿Cómo les recuerda?
Cada uno tenía su forma de ser. Ellacuría era ocho años
mayor que yo y era el discípulo predilecto de Zubiri, y
éste lo llamaba a él; era un filósofo impresionante que
usó su conocimiento para bajar de la cruz a los
crucificados. Tenía las limitaciones de todo ser humano,
pero esa idea de que en El Salvador se encontró con un
cuerpo crucificado...
-Que debía liberar...
Así es. Eso era lo positivo. Y, simultáneamente,
enfrentarse a todos aquellos que han crucificado a los
pueblos.
-Era todo un radical, ¿no?
Sí, pero radical con amor radical al pueblo víctima.
También fue un filósofo crítico. No aceptaba cualquier
enfoque de Dios crédulamente. Se movía como filósofo en
un mundo donde Dios no era lo evidente.
-¿Usted también?
Sí, claro, los filósofos de ahora son agnósticos.
-Pero eso les habrá ocasionado enormes y permanentes
crisis de fe.
Algunas. De Ellacuría, que no era nada crédulo, he
escrito que luchó con Dios, como Jacob. Y pienso que
Dios le venció. Aquello no fue para él una cosa sencilla.
Uno lee a Nietzsche y ve que es un ateo como Dios
manda... Ateo, eh, en serio, no un ateíllo. Pero
Ellacuría, por otra parte, vio en otros, como en
monseñor Romero, a alguien que tenía presencia de Dios.
Y lo dijo. Tres días después de que lo mataran: ”Con
monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador”. Y eso
dominó en él más que otras cosas.
-O sea, que ustedes vieron en Romero a un santo.
Más. Esa palabra no describe la calidad de mi
experiencia.
-¿Más que a un santo?
No encuentro términos apropiados. Su palabra, su
compasión no sólo nos remitía a Dios, sino que hacía a
Dios presente.
-Esto, algunos lo podrían ver como una blasfemia.
Espero que no. Romero no era un intelectual, como
Ellacuría. Incluso fue moderado y cambió a raíz del
asesinato de Rutilio Grande. Entonces se convirtió en un
decidor de la verdad. Claro, la verdad en El Salvador
era denunciar una opresión espantosa. Sus homilías eran
terriblemente duras, pero consoladoras. Su última
homilía fue durísima contra la Guardia Nacional. Se
dirigió a ellos diciendo: ”Nadie está obligado a
obedecer una orden de matar. En nombre de Dios, y en
nombre de este sufrido pueblo, les ruego, les pido, les
ordeno cesen la represión”.
-Eran ustedes duros. Porque llegaron a justificar la
violencia en algunos casos.
Es una verdad mucho más compleja. La violencia había
comenzado mucho antes de que ellos hablaran. Provenía
del lado de la opresión criminal de la derecha que
mataba a la gente, algunos se organizaron para
combatirla a diversos niveles, uno de ellos armado.
Ellacuría habló de la redención de la violencia, y una
de las condiciones para eso es, primero, cargar con
ella. Yo sé que es terrible, pero es eso, estar
dispuesto. Aunque antes hay que erradicar también las
causas que le dieron origen. Lo que tenía de carga
nuestra posición era eso, erradicar la pobreza; acabar
con las estructuras económicas, sociales, políticas...,
transformarlas. Pero cargar con la violencia quiere
decir que te den, así, como suena. Habló de poner fin de
manera negociada a la situación salvadoreña. De
humanizar la violencia. Pero eso es algo muy creativo. ¿Cómo
se hace? Aportando verdad, comprensión, perdón;
ofreciendo perdón; aceptando perdón. A Ellacuría, qué
curioso, lo mataron cuando él estaba negociando la paz.
Era consciente. Me lo dijo: ”Ahora que estoy trabajando
por la paz es cuando me pueden matar”. Y no cuando
defendía la resistencia a la violencia. Pero lo decía
con serenidad.
-Esa diabetes le hace a usted más fuerte, si cabe.
Nunca he hecho drama de ella. Desde hace más de treinta
años soy diabético. Me quita energías. Hay momentos
peores, una vez tuve un coma, pero la diabetes ya es
compañera; si fuera san Francisco de Asís diría: ”La
hermana diabetes”. Pero yo vivo porque puedo comprar
insulina, que es cara, y tiritas para medir el azúcar.
Puedo vivir, mientras que quienes yo defino como pobres,
es decir, aquellos que no dan la vida por supuesta,
espero que me comprendan.
Fuente: EL PAÍS SEMANAL Fecha:
29/06/2007 14:01:54 Autor: asopgelibre
Palabras: 4657
ARTICULO DE ANACLETO OLO MIBUY :” CUANDO APARECEN RUÍDOS Y RUMORES,
ALGO HAY Y EL RÍO LLEVA, SEGURAMENTE AGUAS ”.
(publicado
por: MBO OBA)
Le hemos
prestado este título al profesor de filosofía y letras,
diácono y autodesignado TEÓLOGO, ANACLETO OLO MIBUY.
Este enlodado personaje de la galaxia de la dictadura de
Obiang Nguema Mbasogo publicó hace exactamente 30 días
un artículo en EBANO titulado ¿ QUE PASA EN LA IGLESIA
DE GUINEA ECUATORIAL ? que vamos a transcribir y
comentar.
”¿ QUÉ
PASA EN LA IGLESIA DE GUINEA ECUATORIAL ?
Cuando
aparecen ruidos y rumores, algo hay y el río lleva,
seguramente aguas.
Ultimamente hay mucho ruído aprovechado y aprovechable.
Los unos se ensañan, como para probar suerte, después
del fracaso de la intoxicación informativa contra el
gobierno. Otros, quieren aprovechar las numerosas
ocasiones que hoy abundan para intervenir con su
reflexión, a la mejora de esta sociedad que está ligada
culturalmente e históricamente a la Iglesia.
¿ Qué pasa realmente en la Iglesia de Guinea Ecuatorial
ante tanto rumoreo ?
! No pasa
nada y, pasa ¡ No pasa nada que no haya pasado antes de
ella y que no pasará, mientras sigamos teniéndola en
vasija de barro, pisando la tierra de nuestra
fragilidad, de las imperfecciones incluso corrupciones y
desaguisado comportamiento de sus representantes.
Pero, pasa
algo, desde que las manifestaciones de sus inquietudes,
el dinamismo de sus miembros, la evolución de sus
estructuras, empiezan a hervir el lodo de opiniones
controvertidas.
Entre lo
que pasa y no pasa, tenemos la experiencia secular de la
historia de la iglesia, donde, ha habido de todo pero
que se ha caminado triunfante para mantener intacta la
fe y actuar en nombre de Jesucrito.
Lo que
realmente pasa, es nada más ni nada menos, que la
necesidad urgente de ampliar el espectro de la jerarquía
local. Lo que pasa es que la iglsia local toma carta de
naturaleza en este especifico contexto socio-cultural y
político; donde ciertas prácticas vividas en otras
latitudes se convieren casi perniciosas en nuestra
iglesia. Por ejemplo, la marginación peligrosa de los
pobres que claman justicia; el peligrosisimo
enfrentamiento de posicionamientos entre la Iglesia y el
Estado, cuando, en todo momento, la convegencia de ambos
en los objetivos que deberían ser naturales y
consubstanciales hacen inadecuada la separación entre
ellos, las denuncias proféticas demagógicas en
detrimento de la consolidación de la fe en su propia
expresividad encarnada.
Esto ha
dado más resultado. Cuando al Papa Pío XII se le acusa
de silenciar la masacre de los nazis, había una razón
imponente, vista desde la intrahistoria de la Iglesia.
Como para
decir: ¡ O estamos dentro de la Iglesia con todas las
circunstancias, o no estamos! o estamos a medias.
No debería
existir , materialmente una Iglesia de pobres, amparada
en una supuesta Teología de la Liberación y otra, de
ricos, poderosos, políticos, preponderantes etc....como
si no fueran ellos también hijos de Dios, sujetos y
objetos de la mediación salvadora de Cristo.
El fin
último del Estado es el hombre, su progreso, su
bienestar, su felicidad, su salud, etc...El fin último
de la Iglesia es la salvación total del hombre que
empieza viviendo aquí en la tierra el anuncio de la
perspectiva de la felicidad eterna. Pero, mientras,
haciendo el bien y evitanto el mal, aquí en la tierra.
La
pretendida y neta separación Iglesia-Estado es apuntarse
a un fracaso conflictivo permanente y, aqui las cosas
son evidentemente otras. Un Estado que menosprecia la
Religión, menosprecia al propio Estado; menosprecia al
pueblo, porque la creencia religiosa es esencial en la
población que son, al mismo tiempo, creyentes y
ciudadanos.
Los que
entienden mal la actual convivencia y armónica
colaboración entre la Iglesia y el Estado corren el
riesgo de malquerer a este país, y de no prestar a la
autenticidad Bantú su propia valoración con autoestima e
identidad propia.
La
cuestión es ver si los unos y los otros estamos en la
Iglesia o tiramos tejas al propio tejado. Porque para
estar en la Iglesia de Cristo hay que ser
paradójicamente ” pecador ”, ” corrupto”, ” adúltero ”,
” débil ”, ” humano ”. Para eso vino Jesús al mundo y su
misión salvadora acabará en un paraíso que él promete
generosamente a todos los que que a pesar de todo, creen
en Él y se esfuerzan con sus pecados a seguir su camino
de la cruz para triunfar, recapitulado, en la
Resurección de todos los días .
! O Feliz
culpa ¡
POR
ANACLETO OLO MIBUY. TEOLOGO. ”
La idea
central, estúpidamente expuesta en este articulo
publicado en EBANO, es dar una especia de cobertura
justificativa a los desmanes y desvíos de los sacerdotes
y la jerarquía eclesiastica de Guinea Ecuatorial, en su
alianza y colaboración criminal con la dictadura de
Obiang Nguema Mbasogo.
Los puntos
centrales de la argumentación de este novedoso e
impresentable pseudo-teólogo son:
a) Que las
criticas contra la glesia de Guinea Ecuatorial se han
debido al fracaso de las ” intoxicaciones informativas ”
contra el gobierno dictatorial de Guinea Ecuatorial.
b) Que es
perfectamente normal y correcto el comportamiento
amoral, criminal y anti-evangelio de ciertos
sacerdotes-desgraciadamente mayoritarios- y la cúpula
dirigente de la Iglesia Cátolica de Guinea Ecuatorial.
c) Que a
pesar de las críticas sobre los hechos denunciados, muy
graves , por cierto, la Iglesia siempre saldrá
triunfante y seguirá adelante, ya que mantienen intacta
la fe y actúan en nombre de Cristo.
d) Que
algunos ruidos se deben a reclamos de cargos de ahí ...”
la necesidad urgente de ampliar el espectro de la
jerarquía local ”.
e) Que
cualquier opinión en referencia a la separación de la
Iglesia y el Estado no tiene fundamento y debe ser
combatida, por los argumentos que aporta el autor del
artículo.
f) Que hay
razones sobrenaturales que justifican la comisión de
atrocidades y crímenes contra las personas y comunidades
cristianas, poniendo como ejemplo el macabro genocidio,
exterminio y holocausto de los judíos por los nazis y el
silencio de la Iglesia Católica, impuesto por el Papa
Pio XII. Dice el autor que...” había una razón
imponente, vista ahora desde la intrahistoria de la
Iglesia ”.
Estas
absurdar ideas las escribe una persona que ha vivido en
el exilio, sabe leer y escribir correctamente, tiene
cierta formación universitaria y es víctima ambulante de
la maldad del régimen de Obiang Nguema Mbasogo.
En primer
lugar, no creemos que hayan fracasado las denuncias
contra la tiranía de Malabo y en segundo lugar, la
Iglesia Católica guineana, como el credo mayoritario
imperante en el país, debería y debe tener un papel
completamente diferente al que hoy está realizando.
Ahora bien, que esté aliada con la dictadura, asumiendo
los riesgos que conllevan esta alianza, que luego no se
sorprendan el día de mañana, cuando serán detenidos y
juzgados algunos obispos, sacerdotes, diáconos y
catequistas, como vulgares torturadores, chivatos y
asesinos. La historia tiene sobradas pruebas de este
tipo de situaciones.
La
ampliación del espectro de la jerarquía eclesiástica
local no acabará con el ” ruído de las aguas...”...si
para ANACLETO OLO MIBUY las cúpulas corruptas de las
diócesis de Malabo y Bata deberían incluir en la ” orgía
” a algunos sacerdotes jóvenes mantenidos hasta ahora al
margen de las mieles del matrimonio Iglesia-dictadura de
Obiang Nguema, esto no cambiará NADA. El problema es más
complejo y nos ahorramos su enumeración, ya que el mismo
pseudo-teólogo es parte de ” la fiesta del chivo o de la
bestia ”
Anacleto
Olo Mibuy, debió recibir un ” adoctrinamiento acelerado
” por parte de su ” rival ” el tirano, para escribir
este artículo y hacer pública la posición ” oficial” del
” sanedrin de criminales ” que controlan con mano de
hierro las actividades y acciones de la iglesia
guineana.
Todo
régimen que lleva tantos años malgobernando, torturando,
expropiando, asesinando, robando y destruyendo toda
esperanza en la conciencia de los ciudadanos, necesita
un apoyo ” espiritual ” para completar su labor y
garantizar su supervivencia y continuidad. El dictador
Obiang Nguema Mbasogo, lo ha tenido fácil y ha comprado
las voluntades y conciencias de los jefes de la iglesia
y sus sacerdotes, encargados de adoctrinar a los
humildes, dóciles , oprimidos y temerosos fieles, sobre
el origen divino de su poder tiránico. Así puede estar
al frente del país durante décadas, mientras sigan
repetiendo en las homilías ls sacerdotes que el poder
del dictador es divino. Además, el díacono Anacleto Olo
Mibuy, dice implicitamente que puede que haya ” razones
imponentes ” que justifican los asesinatos, la
antropofagia, los crimenes rituales, la miseria y
pobreza del pueblo...que ocurren en Guinea Ecuatorial
...al igual como él encuentra razones imponentes que
conllevaron al silencio del Papa Pio XII y toda la
iglesia católica ante el exterminio de los judíos por
los nazis. Creemos que al pobre Anacleto OLO MIBUY le
están fallando las neuronas y el equilibrio mental.
Dicho sea sin ánimos de insultar.
Es una
verdadera vergüenza, ver personas antes apreciadas y
respetadas, perder lo poco que les quedabade dignidad,
amor propio y fe en el Evangelio de Cristo y ponerse de
rodillas a lamer los pies del tirano y escribir
barbaridades como éstas.
Por sumo
respeto a la ex familia de ANACLETO OLO MIBUY, su esposa
y sus hijos, que han sufrido en carne propia la cobardía
de su marido y su padre respectivamente, nos vamos
abstener de relatar con todo lujo de detalles la
horrible humillación a la que fue y está siendo sometido
OLO MIBUY. Produce una gran tristeza, reconocer en la
realidad, hasta dónde puede llevar la falta de
libertades y la opresión a las personas. Y sobre todo,
cuando no se tiene el valor sagrado de luchar contra la
impostura, la tiranía, la mentira la maldad, el crimen y
la alta traición contra una NACION ENTERA y contra TODO
UN PUEBLO.
Le
recomendamos al pseudo-teólogo ANACETO OLO MIBUY, que
lea más detenidamente el NUEVO TESTAMENTO y que se
aparte cuanto antes de la dictadura de OBiang Nguema
Mbasogo, de una manera clara y manifiesta. Venga al
exilio, compañero, que seras bien recibido. La
liberación está cada día más cerca. NO TE HUNDAS CON LA
DICTADURA QUE TANTO TE HA QUITADO Y HUMILLADO.
Fuente: MBO OBA Fecha: 21/06/2007 18:14:27
Autor: MBO OBA Palabras: 1641
DISCURSO DEL
PAPA JUAN PABLO II A LOS OBISPOS DE GUINEA ECUATORIAL,
EN VISITA ” AD LIMINA ”.
(publicado
por: MBO OBA)
DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II A LOS OBISPOS DE GUINEA
ECUATORIAL EN VISITA ” AD LIMINA ” EL SÁBADO 15 DE
FEBRERO DE 2003.
” Queridos hermanos en el Episcopado :
1.- Con gusto os recibo hoy, Pastores de la Iglesia de
Dios que peregrina en las tierras de la República de
Guinea Ecuatorial, venidos a Roma para realizar la
visita Ad limina. En estos días habéis tenido la
oportunidad de renovar vuestra fe ante las tumbas de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo y manifestar la comunión
con el Obispo de Roma a través de la unidad, amor y paz
(lumen gentium, 22) sintiéndose también corresponsales
en la solicitud pastoral por todas las Iglesias (
Christus Dominus, 6). Así mismo, los contactos
mantenidos con diversos Dicasterios de la Curia Romana
os han servido para recibir apoyo y orientación en la
misión que os ha sido confiada.
Con vosotros , Mons. Ildefonso Obama Obono, Arzobispo de
Malabo, y Mons. Anacleto Matogo Oyana, Obispo de Bata,
quiero saludar a los sacerdotes, religiosos y religiosas
que son vuestros colaboradores en la tarea de hacer
presente el Reino de Dios en vuestro País, en unas
condiciones que no son siempre fáciles. Que en vuestras
Iglesias locales y la diócesis de Ebebiyin, actualmente
aún desprovisa de Obispo, sepan todos que cuentan con el
afecto y la oración del Papa, confiando que la acción
generosa que llevan a cabo dará sus frutos en orden a
una evangelización cada vez más intensa, capaz de
penetrar en el coraón y la mente de los hombres y
mujeres de Guinea Ecuatorial. Las tres diócesis, unidas
con la mente y el corazón, forman la Familia de Dios en
vuestro País y han de dar constante testimonio de
comunión y fraternidad.
2.- Han pasado ya más de veinte años desde que tuve la
oportunidad de visitar vustra hermosa Nación, en aquella
peregrinación apóstolica de grata memoria que, en
febrero de 1982, me llevó hasta los lugares donde hoy,
como ministros del Evangelio, lleváis a cabo vuestra
labor. Hoy deseo repetir mi llamada, como lo hice en
aquella ocasión en la Plaza de la Libertad de Bata para
que cada comunidad eclesial, desde la tierra firme o
desde las islas, se mantenga firme en una renovada
fidelidad en el empeño evangelizador ( cf. Homilía, 18
de febrero de 1982).
Todos los fieles, y vosotros en primer lugar puesto que
estáis colocados como Cabezas del Pueblo de Dios, deben
dedicar las mejores energías a la proclamación misma del
Evangelio. En efecto, el hombre ecuatoguineano, que
busca satisfacer su hambre de Dios y las legítimas
aspiraciones de ver siempre respetada su dignidad y sus
derechos inalienables, sólo en Jesucristo puede
encontrar la respuesta última a sus interrogantes más
profundos sobre el sentido de la vida. La celebración
del Gran Jubileo del Dos mil ha hecho sentir la
necesidad de que la Iglesia esté ” más que nunca fija en
el rostro del Señor ” ( Novo millenium ineunte, 16).
Esta conciencia ha de presidir también la vida y la
misión eclesial en Guinea Ecuatorial. Quienes han
recibido la misión de guiar y apacentar al pueblo,
encuentran en Cristo el ejemplo sublime y las mejores
indicaciones para una actuación pastoral abnegada y
generosa. Los fieles, por su parte, enraizados en
Jesucristo, único Salvador de los hombres, encontrarán
la fuerza necesaria para ser la sal de la tierra y la
luz del mundo ( cf. Mt 5, 13) y dar en toda
circunstancia, la razón de su esperanza ( cf. I Pe 3,
15).
3.- Una de las dificultades mayores con las que se
encuentran vuestras Iglesias particulares es la falta de
sacerdotes. Por eso, sigue siendo urgente la promoción
de una pastoral vocacional que incorpore a vuestros
respectivos presbiterios sacerdotes de origen nativo que
vengan a unirse a los misioneros que asisten a las
distintas comunidades. Las vocaciones al sacerdocio y a
la vida consagrada son un don de Dios que hay que
pedirle con insistencia ; de ahí la importancia de la
oración por las vocaciones, siguiendo en ello el mandato
del Señor ( cf. Mt 9,38). Luego es importante contar con
familias fuertes y sanas, donde se aprendan los genuinos
valores, así como con comunidades eclesiales donde la
figura del pastor sea considerada y valorada en su justa
medida. Es en esos ambientes donde los jóvenes podrán
escuchar con nitidez la voz del Maestro que llama a su
seguimiento ( cf. Mt 19, 21) y los conduce a una entrega
generosa al servicio de los hermanos.
Después de vuestra última visita Ad limina habéis puesto
gran empeño en afianzar el Seminario Nacional para la
formación de los nuevos sacerdotes. Os animo a seguir en
esta obra. La creación de espacios adecuados donde los
candidatos puedan recibir una adecuada preparación en
las diversas ciencias humanas y teológicas es, así mismo,
de capital importancia. Lo es también enseñarles un
estilo de vida en el que la oración y la recepción
frecuente de los Sacramentos lleve a los futuros
ministros de la Iglesia hacia una intimidad siempre
creciente con Jesucristo, favorecida por la disciplina,
la convivencia fraterna y la adquisición de los hábitos
que configuran el estilo del sacerdote o del consagrado
de nuestro tiempo. Es responsabilidad ineludible del
Obispo y de los formadores aceptar para la ordenación
sacerdotal sólo a los candidatos verdaderamente idóneos,
que se presentan guiados sólo por el deseo de seguir a
Jesucristo y nunca movidos por ambiciones ambiguas o
intereses materiales.
4.-Gran parte de las obras asistenciales y de
evangelización que la Iglesia lleva a cabo en Guinea
Ecuatorial están bajo la responsabilidad de los
religiosos y religiosas, muchos de ellos venidos
tradicionalmente desde España. Por ello, junto con
vosotros, deseo expresarles mi gratitud por todo lo que
hacen para que la semilla del Evangelio, plantada desde
hace tanto tiempo en vuestra tierra, siga dando frutos
abundantes.
Los religiosos y las religiosas, presentes en múltiples
campos, según el carisma del propio Instituto, desde el
apostolado directo en parroquias y misiones, en las
obras educativas, sanitarias o de asistencia social y
caritativa, no sólo enriquecen a vuestras Iglesias
locales con la eficacia de sus servicios, sino, sobre
todo, por su testimonio personal y comunitario del
Evangelio. Por eso, mientras trabajan en estrecha
comunión con los Pastores, merecen no sólo su
reconocimiento, sino el de toda la comunidad, así como
el respeto continuo, incluso de la sociedad civil, para
que puedan mantener e incrementar su generosidad y
entrega.
5.- Los fieles laicos, en virtud de su compromiso
bautismal, tienen un papel de suma importancia ante los
retos que plantean el presente y el futuro de Guinea
Ecuatorial.Por ello, no olvidéis nunca, queridos
hermanos en el Episcopado, la importancia de
proporcionarles una catequesis continuada y bien
organizada, que les ayude a madurar y afianzar
constantemente su fe, fortalecer su esperanza hacer cada
vez más operante su caridad.
Los fieles laicos tienen un cometido especifico, cual es
el testimonio de una vida intachable en el mundo, la
búsqueda de la santidad en la familia, en el trabajo y
en la vida social, así como el compromiso de impregnar ”
con espiritu cristiano el pensamiento y las costumbres,
las leyes y las estructuras de la comunidad en la que
vive” (Apostolicam actuositatem, 13 ). Por eso los
Pastores han de pedir a todos los bautizados que no sólo
manifiesten claramente su identidad cristiana, sino que
sean protagonistas efectivos de un orden social
inspirado en la justicia y nunca condicionado con
antagonismos, presiones tribales o falta de solidaridad.
Para que puedan llevar a cabo este estilo de vida, se
les debe proporcionar una formación religiosa, además de
humana, adecuada, que les ayude a hacer frente a formas
equivocadas de la religiosidad o a movimientos
pseudoreligiosos, tan extendidos hoy en día. Ellos, como
fermento de masa, han de promover los valores humanos y
cristianos de acuerdo con la realidad política,
económica y cultural del País, con el fin de instaurar
un orden social cada vez más justo y equitativo. En sus
comunidades han de dar ejemplo de honestidad y
transparencia e, individualmente o legítimamente
asociados, han de actuar siempre que sea posible en la
vida pública iluminándola con los valores del Evangelio
y de la Doctrina social de la Iglesia.
6.- La historia del pasado siglo en vuestro país,
dolorosa en algunos aspectos, dejó consecuencias
dolorosas cuyos efectos negativos hay que corregir,
tanto en el campo eclesial como social. Ante ello, la
Iglesia, que quiere servir a la causa de la
dignificación del hombre en todos sus aspectos, gozando
para ello del justo espacio de libertad, comprensión y
respeto, mantiene su voluntad de seguir trabajando para
sembrar el bien.
En ese sentido, es importante que vosotros, queridos
hermanos, y con vuestros colaboradores, seáis siempre
ministros de la reconciliación (cf. 2Co 5, 18) para que
el pueblo que os ha sido encomendado, superando las
dificultades del pasado, avance por los caminos de la
reconciliación entre todos sin excepción. El perdón no
es incompatible con la justicia y el mejor futuro del
País es el que se construye en la paz, que es fruto de
la misma justicia y del perdón ofrecido y recibido, para
que se consolide una convivencia justa y digna, en la
que todos encuentren un clima de tolerancia y respeto
recíproco.
7.- La Iglesia tiene un patrimonio de Doctrina social
que presenta una propuesta ética tendente a enaltecer la
dignidad del hombre, que es criatura de Dios y por ello
es depositario de unos derechos inalienables que no se
pueden negar o desconocer. Estos derechos han de ser
considerados integralmente, desde el derecho a la vida
del ser humano, incluso no nacido, hasta su ocaso
natural, el derecho a la libertad religiosa y otros
derechos como son alimenación, la educación o los
derechos a ejercer las libertades de movimiento, de
expresión o de asociación.
Es verdad que en el mundo los derechos humanos son un
proyecto aún no perfectamente llevado a la práctica,
pero no por eso se debe renunciar al propósito serio y
decidido de recordarlos y respetarlos. Cuando la Iglesia
se ocupa de la dignidad de la persona y de sus derechos
inalienables lo hace para velar que nadie los vea
violados por otros hombres, por sus autoridades o por
autoridades ajenas. Por eso, sin ánimo de desafío, sino
en el cumplimiento de vuestra misión, proseguid en el
trabajo paciente en favor de la justicia, de la
verdadera libertad y de la reconciliación.
8.- Queridos hermanos: en este encuentro he reflexionado
con vosotros sobre algunos aspecos de vuestra actividad
pastoral. En mi despedida en Bata os dije: ” Me llevo
conmigo el vivo recuerdo de vuestro entusiasmo cristiano
y cortesía...Por todos seguiré pidiendo al Padre común
del cielo, para que os conceda la paz, la serenidad y
seáis siempre buenos cristianos y ciudadanos ” (
Discurso 19 de febrero de 1982 ). Esto mismo os digo hoy,
mientras que de corazón os imparto a vosotros , a los
sacerdotes, religiosos y religiosas, y a todos los
fieles de las tres diócesis de Guinea Ecuatorial la
Bendición Apostólica ”
Este discurso del Papa Juan Pablo II es de por sí
bastante elocuente a pesar del estilo sumanente
diplomático y prudente, típico del Vaticano, pero se
vislumbra ciertas advertencias, consejos y orientaciones
para la actividad tanto de los obispos, los sacerdotes
como de los laicos creyentes en la fe cristiana.
El Vaticano lleva más de 20 años llamando la atención a
los responsables de la Iglesa de Guinea Ecuatorial en
cuanto a su actividad pastoral y su nula implicación en
los problemas sociales del país. Algunos párrafos de
este discurso del Papa Juan Pablo II , son justamente
consecuencia de las informaciones de las que disponía el
Vaticano sobre la trágica situacioń de Guinea
Ecuatorial, bien conocida por el mismo Papa, ya que su
país natal, Polonia, pasó décadas bajo el yugo de una
dictadura comunista y él mismo fue un ” combatiente por
la dignidad y libertad ” de los polacos.
Lo sorprendente de todo eso es que este discurso del
Papa Juan Pablo II es ” escondito ” y ” archivado ” por
los obispos una vez que abandonan Roma y sus palabras de
exhortación a un compromiso más activo en favor del
pueblo de Dios, son olvidadas una vez que pisan Malabo y
Bata sus respectivos obispos. Nos preguntamos ¿ de qué
tienen miedo, si el mismo sucesor del apostol Pedro les
ha indicado de manera clara el camino ? ¿ por qué tanta
sumisión y entrega a la dictadua y la desobediencia
descarada al Santo Padre y abandono del pueblo de Dios?...mucho
misterio....
La implicación de la dictadura criminal de Malabo en la
corrupción y compra de voluntades en la cúpula dirigente
de la Iglesia de Guinea Ecuatorial, que más que hablar
de una iglesia católica, apostólica romana, podemos
decir que la estructura actual es una iglesia pagana,
pedegista y obianguemista.
Una institución, como la Iglesia católica, caracterizada
por la obediencia y la disciplina está hoy en clara
rebeldía con las directrices del Vaticano y se ha sumado
a la corte de aduladores y seguidores del dictador, con
todo lo que ello supone: traición a los principios y
preceptos de la moral cristiana, violación del dogma
católico y asunción de funciones contrarios a su
cometido, tales como el espionaje político en favor de
la dictadura, la delación de fieles y sacerdotes
díscolos, colaborar en actividades represivas y
criminales.
Hay abundante documentación sobre las comunicaciones del
Vaticano con las diócesis de Malabo y Bata, en favor de
su implicación en la problemática social y en la
dignidad del ser humano, así como entre los responsables
de dichas diócesis con el gobierno corrupto de Guinea
Ecuatorial. En una de las comunicaciones entre la
diócesis de Bata y el gobierno, se le envía una carta
privada al dictador en la que se le solicita la
inclusión en los presupuestos generales del Estado del
año 2004 de una nómina de los sacerdotes y religiosos de
la diócesis de Bata, con un desglose de salarios,
encabezado por el de Vicario General, ( 600.000 francos
cfas mensuales) firmante de la propuesta, fernando
ignacio ondo ndjeng. ( a otros sacerdotes se les propone
salarios que van desde 200.000 francos cfas mensuales a
380.000 francos cfas mensuales ). El obispo, Mons.Juan
Matogo Oyana, fue más juicioso en este caso, y su
nombre, en honor a la verdad, no aparece en esa nómina.
La iniciativa de esta vergonzosa propuesta(sacerdotes
funcionarios de la dictadura) no se sabe de quién partió
o si fue objeto de debate en la diócesis, o una de las
muchas trastadas delictivas del Vicario General, cuya
codicia no conece límites. No se sabe qué pasó con dicha
propuesta, pero hay evidencias de que la delegación de
la Tesorería de Bata, dirigió un escrito al obispo,
pidiendo que sea remitido con urgencia una propuesta de
necesidades cuantificadas de la diócesis, que el
gobierno abonaría dicha cuantía(63.000.000 Francos cfas)
como una subvención única, en el capítulo de
subvenciones varias, adscrito al presupuesto del
Ministerio de Justicia y Culto. Y para las obras de
rehabilitación de la Catedral de Bata, llevada a cabo
por la empresa GENERAL WORK, dicha partida fue imputada
a la Jefatura del Estado, en subvenciones varias. (
cantidad no especificada ).
Cuando una institución como la Iglesia acude o se
entrega en los brazos de un régimen como el de Guinea
Ecuatorial, (solicitando ser incluidos en nómina como
funcionarios, en clara violación del principio
constitucional de la separación de la Iglesia y el
Estado) debe esperar que ese régimen le pase la factura:
la sumisión a sus intereses, designios, prácticas y
objetivos. De hecho, hay más curas nativos acudiendo a
celebrar bautizos y matrimonios, y bendecir chalets,
mansiones y vehículos de los prohombres y poderosos del
régimen así como asistiendo a la bendición e
inauguración de supuestas obras de infraestructuras del
Estado, que desplazarse en las comunidades rurales bajo
su responsabilidad a decir misa. Hay comunidades rurales
que tienen que esperar hasta meses antes de ver a un