www.guineequatoriale-info.net. El Portal de Noticias de Guinea Ecuatorial. Este sitio está a disposición de todos los internautas  que deseen publicar sus articulos y/u  obras   sobre Internet

WELCOME TO EQUATORIAL GUINEA

Guía turística de
Guinea Ecuatorial

Seleccione la informaciỏn


 

 Flash Info►►Ge-Infonet web Site Actualizado a Malabo  el     

CURA, AMANTE Y ASESINO.

  (publicado por: MBO OBA)

Transcribimos esta noticia publicada por el periódico EL MUNDO el 31 de enero de 2008 por su interés en cuanto a la actuación de ciertos miembros del clero católico y la hipocresía de la cúpula de la Iglesia católica en la mayor parte de los países del Tercer Mundo, fundamentalmente en Asia, America Latina y Africa.

” José Francey Días Toro .El Párroco de una localidad colombiana, mató a su amante y su hija para evitar que se destape el escándalo.

BOGOTÁ. Durante 11 años logró ocultar su doble vida de sacerdote de día y amante y padre de noche. Hasta que la mujer con la que compartía su existencia , bajo el manto de una abnegada madre soltera que se ocupaba de las labores domésticas de la casa del cura, le sorprendió con otra.

María del Carmen Arango, una rubia guapa, alegre , de 31 años, estalló en cólera , consumida por los celos. Le amenazó con desvelar a sus superiores eclesiásticos el secreto de su larga convivencia, de la hija de ambos , de la cadena interminable de mentiras.

El párroco de Mistrató, población departamental del departamento cafetero de Risaralda, José Francey Díaz Toro, de 50 años, intentó convencerla de que no destapara el escándalo. Discutieron de forma acalorada hasta que el hombre dibió sentir pánico al ver que ningun argumento lograba aplacar la ira de su compañera. Optó entonces por borrar las dos pruebas irrefutables de su pecado.

A garratozos asesinó a la madre y a la niña , María camila, de cinco años, en la casa que había sido su hogar en el último lustro, adjunta al templo donde su padre impartía su ministerio. Luego, como si fuera un consumado criminal, urdió un plan casi perfecto para encubrir el horrendo crimen.

Pero un minúsculo detalle terminó por delatarle. Y el lunes , el juez encargado del caso le condenó a 23 años de cárcel . Merecía el doble de ese tiempo, pero por confesar su atrocidad, la Ley le premió rebajándole a la mitad de la pena.

-Pido perdón a la Iglesia, a mi familia, a la familia de ellas. Nadie sabe lo de nadie-, balbuceó el reo, que había permanecido con la cabeza gacha durante toda la audiencia. Su suegra, que siempre estuvo al tanto de una relación que comenzó cuando María del Carmen era muy joven y José Francey era el párroco de la localidad donde ambos vivían entonces, exigió jusiticia a gritos.

- No lo perdono-, afirmaba indignada Ana Beiba. - Es muy poco tiempo. Me parece injusto. Se debía pudrir en la cárcel.Es que estamos hablando de un tipo que mató a su señora y a su hija , un ser indefenso que no tenía la culpa de lo que pasara entre ellos- le recriminaba.

Los hechos sucedieron el 12 de febrero de 2007. Tras matarlas, el padre Diaz metió en bolsas negras los cadáveres, limpió los rastros de sangre, y transportó en su Crysler Samurai color blanco su carga macabra hasta un paraje deshabitado, cercano al río Guártica. Roció los cuerpos de gasolina, les prendió fuego y sin esperar a que se consumieran por completo, salió disparado.

Regresó a su parroquia como si nada, a continuar su labor apostólica y predicar el camino de Dios ante unos feligreses que le estimaban por su bondad y rectitud. Como a veces la chica viajaba a Calí, donde residía su familia, nadie sospechó de la ausencia . Sin embargo, pocos días después, el día 15 de febrero alguien se topó con los restos calcinados, irreconocibles.

Como no habia ninguna denuncia de desaparición, la policía concluyó que se trataba de dos víctimas sin nombre de un rito satánico o de una venganza entre pandillas rivales.

Pero los avispados investigadores de CTI de la Fiscalía General Colombiana quisieron llegar al fondo del asunto. Examinaron las pocas pertenencias que los agentes encontraron y dieron con varios negativos de fotografías, todos quemados, menos la mitad de uno de ellos. En el pedacito aparecían sonrientes el sacerdote y la chica, ante la Iglesia de Mistrató.

Siguieron la pista hasta lograr indentificar los cadáveres y tener la certeza de que el cura era la persona que buscaban. En noviembre pasado fueron a detenerle a la iglesia, justo antes de oficiar misa. El padre pidió que le permitieran celebrar ese último ministerio. - Mejor la celebra en el carro, coche policial, le respondieron-.

En el vehículo , el asesino se desmoronó y aceptó su responsabilidad, pero en cuanto llegó a la comisaría volvió a acumular fuerzas y se retractó de todo. Asi siguió varios meses, negando la realidad, hasta que se vió acorralado de nuevo. Ante el inminente proceso judicial, el párraco parricida confesó haber matado a la mujer con la que mantuvo una relación sentimental y a la hija fruto de esta. Lo hizo con el fin de conseguir una reducción sustantiva de la pena.

- FALLÓ EL INDIVIDUO, NO LA INSTITUCIÓN- , aseguró el obispo de Pereira, capital de Risaralda, monseñor Tulio Duque. ”.

Esta historia en sí es espeluznante, pero lo es más la actitud y la frase del obispo en cuya diocésis oficiaba el cura asesino.

Con esta ” sentencia ” del obispo Pereira, ” falló el individuo y no la Institución ” así nos encontramos en Guinea Ecuatorial, con sacerdotes fornicadores, algunos con más de veinte hijos abandonados por medio País, ladrones, violadores, agentes de seguridad, torturadores, corruptos, proxenetas, alcahuetes, discotequeros, borrachos y colaboradores indignos de la maldad que reina en el régimen del caos...sólo porque ” falla el individuo no la Institución ”.

Jesuscristo cuando fundó su Institución, lo fundó con individuos que con su abnegación, fe, entrega y sacrificios hicieron posible la cimentación de la Iglesia Católica, hoy como ayer, infiltrada por Judas Iscariotes de toda calaña.

Una de las razones de la actual alianza entre la cúpula de la Iglesia católica de Guinea Ecuatorial y muchos de sus párrracos y sus obispos se debe a la impunidad y la protección que les brinda el régimen ante sus desmanes, perversidades y crímenes. Un hecho como el final del relato arriba descrito es inconcebible en el régimen del caos ( la detención, juicio, condena y encarcelamiento de un sacerdote por haber cometido un delito). Al sacerdote ese, le dejarían libre y sólo lo reclutarían como asesino a tiempo parcial del régimen.

La indigna y maldita cúpula eclesiástica de Guinea Ecuatorial es incapaz de pronunciarse ante hechos tan graves como la muerte en condiciones horrendas de Saturnino Nkogo Mbomio, ni solicitar un trato humano a varios de los detenidos ilegalmente, que están siendo vilmente torturados y que seguramente, irán muriéndose en días y semanas venideros. Pero, en cambio, los torturadores y asesinos de los hijos del Pueblo de Dios, siguen acudiendo escrupulosamente a misa en sus delumbrantes vehículos, trajeados a lo grande, comulgando como cristianos ejemplares y manteniendo charlas amigables con los supuestos representantes de Cristo, símbolo de la moral, ética, compasión, fe, rectitud y vida. Los supuestos representantes del camino de la verdad, la luz y la vida, charlando amigablemente con los representantes de satanás, príncipe de las tinieblas, espiritu del mal, la maldad, la crueldad, la muerte, el caos y la destrucción. Un cuadro realmente digno de una película que a buen seguro, ganaría varios óscars, por lo bien que realizan su papel, tanto unos, falsos representantes de Cristo, como otros, decididos y aplicados representantes del príncipe de las tinieblas.

El infierno que les espera tanto a unos como a otros no tiene descripción en lenguaje humano: desafiar a Dios nunca ha tenido buenos resultados.

Vuestras víctimas ya gozan de la Paz del Señor, más vosotros ¿ Dónde esperáis reposar y descansar, después de una vida llena de maldades ?....En este Domingo de Resurección os maldecimos a todos, jefes , colaboradores y defensores del régimen del caos, asesinos y torturadores de los hijos del Pueblo de Dios, corruptos y ladrones de los bienes del Pueblo, chivatos y soplones de la dictadura, curas y obispos aliados con la dictadura...en nombre de Jesucristo Nuestro Señor Resucitado. Amén.
Fuente: MBO OBA
Fecha: 23/03/2008 8:51:15
Autor: MBO OBA
Palabras: 1308  http://www.guinea-ecuatorial.net/ms/main.asp?cd=ni5787
 

JESÚS ANTE EL SANEDRÍN GUINEANO: Caifás, Anás, Herodes y Pilato

  (publicado por: Misisim)

http://www.guinea-ecuatorial.net/ms/main.asp?cd=ni5784
JESÚS ANTE EL SANEDRÍN GUINEANO: Caifás, Anás, Herodes y Pilato.

Un día Jesús se mostrará interés en visitar Guinea Ecuatorial. Querrá ver su iglesia, su pueblo, sus fieles cristianos, querrá oír lo que dicen los representantes de esta iglesia y de este pueblo. Hablará con algún amigo que tiene por ahí, para que éste le consiga un visado, para entrar en éste espantoso y minúsculo país.

Se meterá entre ciudades, callejuelas, bares; beberá un ‘san miguel’ a la salud de unos, y a la pena de otros; quedará enfermo de paludismo, tendrá fiebre, cefalea, dolor muscular y vómitos; visitará hospitales sin venda, agua, ni luz; no tendrá ningún antibiótico, ni aspirina, ni habrá alguna enfermera para atenderle. Pasará como un pobre más de estos muchos que deambulan por ahí, con la misma inocencia de un niño que acaba de nacer.

Intentará aprender la lengua que se habla en este país para comunicarse mejor con la gente, empatizar con los problemas de esta gente. Caminará hambriento hacia su escuela, le tocará escribir en el suelo. Simplemente aprenderá lo que pueda.

Mirará atónito a todas partes, contemplará la borrachera de los jóvenes, el desigual reparto de la inmensa riqueza, que emanan del petróleo. Contemplará, en estas calles, de la ciudad de Bata y Malabo; a estos jóvenes desesperados, mujeres maltratadas física y psicológicamente por sus maridos, niños famélicos, viejos abandonados, rostros inquietantes; que ven como sus ilusiones se disipan en la penumbra de la desilusión. Intentará consolar desesperadamente a una madre que su hijo acaba de morir de Sida, de tortura, de paludismo, o de simplemente del vacío existencial.

Se frotará las manos, y no disimulará la decepción de una generación de gente que no han sabido llevar la tradición y la historia. Cuando la gente le vea, algunos estarán pensando en que parece a un tal Jesús de Nazareth, otros en cambio, no se darán cuenta. Algunos irán detrás para aclararse las dudas, si realmente es el Jesús, al que la iglesia caricaturiza en Guinea Ecuatorial.

Jesús se dará un pequeño brinco y se sentará al borde de una plaza, apoyará sus manos en la baranda. Durante una tarde o un día entero inmóvil, sin perderse ningún detalle, atento a cada suceso que ocurre en las calles de Malabo, Bata, Evinayong, Mongomo, Ebibeyin, Baney, Luba; en los pueblos de akom, esatug, anvam, mitobo, Riaba, etc. Escuchará susurros de unos que se quejan de la situación política de Guinea Ecuatorial, oirá las promesas políticas de unos y de otros. Acudirá a una misa en la catedral de Malabo, en la de Bata, o en alguna iglesia del poblado.

Escuchará los que dicen que el país funciona, y muy bien, que hay paz, que tenemos que defender nuestra paz, que atentos a las ideas que vienen de fuera, son nuestros enemigos. Dirán que “ahora tenemos parque donde pasear y jugar nuestros niños y nuestros mayores”. Oirá grandes homilías en los ambones de las catedrales, en las iglesias, donde nadie habla de la justicia, de los pobres, de la paz verdadera, de los limpios de corazón, de los humildes, de los que lloran, de los misericordiosos, de los perseguidos a causa de la justicia y poder proclamar con voz viva que de ellos heredarán el Reino de los cielos, que serán llamados hijos de Dios, y que alcanzaran misericordia.

Muchos que conocerán a Jesús, le hablarán de muy mala manera; ¿cómo permites todo esto?, ¿con quién estás: con el gobierno, con la oposición, con la iglesia guineana? Jesús será categórico: “con ninguno de los tres”. Alguien insistirá preguntándole. - ¿Por qué estás aquí en Guinea Ecuatorial?, Jesús le responderá: - porque me divierte el espectáculo, sencillamente. Porque me hace gracia la hilaridad y las mentiras de los otros, algunos son artesanos de la maldad y otros magníficos humoristas.

Jesús inclinará la cabeza y dirá a sus amigos, verás como la lío. Se sentará en una catedral, pedirá palabra durante la homilía de algún obispo, cura o catequista, de estos que dicen serlo. Se presentará y dirá en voz alta “yo soy un tal Jesús que os enseñó respetar al hombre y no usar la palabra de Dios en vano”. Dirá “yo os hablo en nombre de este pueblo que martirizáis, mi palabra no es retórica del que arruinan vuestra fe, sino un cuchillo afilado que vengará las heridas de todos los pobres y humildes a quienes les habéis arrebatado la dignidad humana.

Amonestará a los que lían fardos pesados y cargan las espaldas de los demás para dar la buena vida y reparten vino bueno y güisqui bueno. Los que, su preocupación no es ser honestos, sino aparecer en público como tales y exhibir sabiduría y bondad que no tienen ni en pintura. Los que buscan galones, amistades sospechosas, buscan ser mejor vistos y aplaudidos, llevan mejores coches, chaquetas Emidio Tucci; aquellos que su única preocupación es el culto a la imagen de fuera. Los que quieren ser reverenciados.

Jesús les amonestará diciendo: “¡Mediocres! Buscáis el respeto por los cargos, como si el respeto lo diera el cargo, el ser político de tal u otro partido político u creyente de tal u otra confesión religiosa. Se olvidan de que un hombre no es hombre por lo que lleva fuera, las apariencias y los cargos. Quiero que os enteréis de una vez que no es el hombre para las vanidades del mundo”.

Preguntará a esta iglesia muerta que a quién sirven, recriminará a estos políticos que condenan a quien hurta un pan para vivir y hacen honores a quienes se apoderan de las riquezas del país, de los bienes de todos, del petróleo y gas natural, de la vida de generaciones y generaciones, a quienes destruyen nuestra armonía.

Muchos de estos cómplices tienen ojos pero no ven, prefieren antes colaborar con el mal o presentar su dimisión, pedir perdón al pueblo, y yo en este tiempo de Pascua, los recibiré y los perdonaré sus faltas y todos podemos resucitar en amor, en la misericordia, en la justicia, en la solidaridad y nuestro pueblo podrá crecer en armonía, no tendremos enemigos ni fuera ni dentro y todos seremos llamados hijos de Dios.

Fuente: Reflexiones   Fecha: 20/03/2008 20:35:35   Autor: Misisim   Palabras: 1017
 

CARTA A LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUINEA ECUATORIAL. MUCHO QUE HABLAR DEL MSR. JUAN MATOGO

  (publicado por: teofilo)

Rvdmo. Monseñor Juan MATOGO OYANA.
Esta vez tenemos que dirigirnos a la Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial y de un modo particular a usted.

Nos sentimos incómodos, nosotros los cristianos católicos ante los apuros que está pasando la Iglesia Católica de nuestro país en general, en particular la Diócesis de Bata y la vacancia de la Diócesis de Ebibeyín.

Aquí, en nuestra carta no tratamos de ofender a nadie ni mucho menos a usted; pero lanzamos la misma con el fin de hacerle a usted y al Monseñor Ildefonso algunas sugerencias y observaciones sobre la andadura de nuestra iglesia.

En primer lugar le agradecemos la gran labor que ejerció en la Diócesis de Ebibeyín. Esta es digna de elogio y es un recuerdo indeleble para la población de dicha Diócesis.

Ante la catastrófica situación que acareaba la Diócesis de Bata en los últimos momentos del Monseñor Anacleto Sima Ngua, situación generada en parte por su pérdida de las facultades; y que aprovechaba D. Fernando Ignacio, Vicario General vitalicio de la Diócesis de Bata, en pedir ayudas al exterior a nombre y sello del obispo, las mismas utilizaba para sus fines personales. Procediendo por otra parte a los cambios de destinos de los compañeros por razones muy mundanas, entre ellas el idio a los demás, interés por el poder, etc.
En estos momentos la Diócesis de Bata estaba por los suelos. Con la llegada de Usted, según fuentes veredictas y directas de tu Congregación (Los Claretianos), esperaban, nosotros también, que con el ejemplo dado en Ebibeyín las cosas iban a cambiar automáticamente en Bata. Procediendo primero al cambio del Vicario General, embarullador, superficial, amante del poder, dictador,blanqueador de piel junto con su aliado José Luis Mangué que no reúnen condiciones ni para el sacerdocio ni para ocupar los cargos que ocupan actualmente.
Sabemos que usted les considera como respetuosos, se equivoca; sólo se camuflan para en contrar cobijo y seguridad, para no ser cambiados de la ciudad.
Segundo, sobre las reformas de las infraestructuras diocesanas, es una asignatura aprobada para usted.

A la llegada de usted, hizo todo lo contrario de lo que tus propios hermanos de la Congregación opinaban, el pueblo católico inclusive.

Sabemos que duele mucho quitarle del poder a un cuñado, y prefiere usted echar del Seminario a los jóvenes y excomulgar a los demás sacerdotes por tener ideas no perturbadoras sino contrarias a las de tu cuñado. Usted actúa con mucho prejuicio con sus colaboradores pensando que están para perjudicar a tu cuñado Fernando Ignacio, marido de tu hermana.
Sentimos mucho decirle que esta no es la actitud de un pastor. El pastor no separa, muy en vano dice las homilías.

Quisiéramos saber la razón por la que no se nombra hasta ahora al Obispo de Ebibeyín. Como a usted le gusta el poder, ser obispo de Bata y Administrador Apostólico de la diócesis vacante para aumentar tus riquezas, no piensa nada para la elección del futuro obispo.
La pregunta de arriba va dirigida a la Conferencia Episcopal.

También quisiéramos que les quede claro a usted y al viejo de Malabo que la Iglesia de Guinea Ecuatorial no es sólo para los claretianos sino para todos. No es que tuviéramos algún problema con los Claretianos y mucho menos odio, sino estamos viendo cierta parcialidad a la hora de proponer a los candidatos al episcopado. Por tanto, a la hora de proponer a la Santa Sede el que sería el futuro obispo de Ebibeyín, salvo el Vaticano haya procedido a su manera; primero que no propongan a un claretiano. No son los únicos sacerdotes de Guinea. Es un egoísmo claro y una injusticia que estén proponiendo solamente a vuestros hermanos de la Congregación; segundo, que no propongan al Vicario de Bata ni a su aliado Jose Luís, Luís María Ondo Mayie porque nadie aboga por ellos. No queremos conflictivos y políticos al frente de nuestra Iglesia. Como pasen de alto esta advertencia, los resultados los tendrán.

Finalmente esta carta ha sido escrita por un grupo de católicos laicos según nuestro parecer. Por lo que le sugerimos no castigue a sus curas porque no tienen nada que ver con la misma.
Somos miembros de la Iglesia de Guinea, por tanto tenemos derecho a opinar sobre la misma.
Disculpe nuestras ofensas como Dios te perdona pero tenga en cuenta nuestras sugerencias.
Que Dios le Bendiga y a su Diócesis.
Los que lean este mensaje que nos envien comentarios a guinealibre@yahoo.es

Católicos de Guinea Ecuatorial

Fuente: GUINEALIBRE
Fecha: 22/01/2008 21:56:58
Autor: teofilo
Palabras: 727
 

LA ELECCIÓN DEL OBISPO DE EBEBIYIN

     
  (publicado por: Misisim)

Hay corrientes de pensamientos que por muy liberales que suenan a veces, siguen siendo una manera de pensar errónea. Me refiero a la concepción de autoridad como una figura misteriosa, aislada, secretista, autocratismo arbitrario, figuras con apariencias. Son los que oprimen la personalidad de sus súbditos para garantizar su dominio personal. Personas que atraídos por otros intereses personales prescinde de los intereses generales. Los que piensan que la autoridad se ejerce con el dedo índice, pegar buena vida, servirse de los súbditos y castigar al que levante la voz que no sea para alabar al que manda.
 
 
  Para muchos, esta manera de concebir la figura del que manda, es el verdadero ejercicio de la autoridad.  
 
 No pocas veces acusan debilidad de gobierno y falta de autoridad, a cargos convencidos partidarios del principio de subsidiariedad, concede confianza ilimitada a sus colaboradores. No entienden el poder como servicio, como ejercicio comunitario de la acción, sino más bien, estar encima de los otros, ser misterioso, pensar para todos y ser totalitario, en resumen dominar. El que hace y deshace las cosas a su antojo, el autoritario, el que no necesita colaboradores, todo lo puede él. Esta concepción carlista del poder, sigue siendo la ignominia que carcome el ejercicio de la autoridad en Guinea Ecuatorial y en muchas sociedades primitivas.
 
  Para otros en el cual soy un fiel partidario, porque creo en las personas, en sus potencialidades y capacidades en la posibilidad de un buen ejercicio de autoridad por parte de cualquier ser humano. Concebimos la autoridad, al jefe o al que manda como persona capaz de inspirar más que de decidir, y sobre todo garantía de la unidad, buen compañero, capaz de implicarse sensiblemente y de manera directa en la vida de sus súbditos, persona que toma las decisiones teniendo en cuenta las condiciones personales, de las cosas y del grupo; que cree en las personas a los cuales el destino y la historia los ha unido, más proclive a perdonar que a castigar, condenar y vapulear. Un buen comunicador, no una persona llena de secretismo y misterios, persona afable y cercana, en resumen un servidor de la comunidad.

Tengo un buen amigo al que no puede jamás reprochar nada a su jefe, por la sencilla razón de que es su jefe, es el que manda. Los que se someten a los poderes son los que más oprimen, ellos entienden el poder desde la verticalidad y no desde la armonía y el servicio.

La frase ‘este joven apunta alto’ será y será…, podrá ser presidente, puede llegar a ser obispo, etc, especulaciones que no son otra cosa que apariencias de un tipo cerrado, tradicional con a veces falsa humildad incluida. Personas realmente fuera de cualquier atisbo de servicio, en muchos casos hasta psicológicamente problemáticas y trastornadas, con un nivel bajo de autoestima que pretenden subsanar sus carencias psíquicas a costa de oprimir a los demás. Estas figuras misteriosas, reservadas y oscuras, no pueden ser responsables de una colectividad humana.

Todo este preámbulo viene a cuenta de la situación parsimoniosa que vive la elección de un nuevo obispo en la diócesis de Ebibeyin (Guinea Ecuatorial). Todo está parado, diáconos que llevan ya casi tres a cuatro años esperando las ordenaciones, proyectos pastorales en suspense, las visitas pastorales en abandono, sin ninguna persona que aclara ante los fieles cristianos a quienes dicen evangelizar, esta situación tan misteriosa como enigmática.

Como cristiano y católico de la diócesis de Ebibeyin; con la experiencia vivida, con la responsabilidad y la obligación ética y moral que me asiste, me siento en la necesidad de denunciar estas indisposiciones que agolpan la frágil e indemne iglesia guineana, vivida y reseñada en mi diócesis. Una iglesia llena de misterios y entresijos a veces difíciles de conocer con claridad. Me atrevo a decir que nunca una sociedad ha sido castigada por los que lo gobiernan como la desdichada sociedad guineana en su conjunto y la diócesis de Ebibeyin en particular.

Los cristianos católicos de la diócesis de Ebibeyin, tenemos derecho como cristianos para saber el por qué del ‘retraso’ de la elección de nuestro Obispo. ¿Qué ocurre en la curia romana que todavía no tenemos elegido un obispo?, ¿es que esta diócesis no aparece en ninguno de los archivos romanos? Si me atrevo a ir más lejos, ¿es que no encuentran un sacerdote idóneo nativo o extranjero para asumir las riendas de la diócesis de Ebebiyin? Si la última pregunta fuera el caso, como cristiano que soy me parecería lógico cerrar las puertas de la catedral de Ebebiyin y decir a los cristianos de esta diócesis que nos busquemos la vida espiritual por otros derroteros.

Otros de los motivos que acometen este artículo, es el cuidado que Roma debe tener a la hora de elegir un nuevo obispo para la diócesis de Ebibeyin. Roma sabe hacer las cosas y siempre lo hace bien, y los cristianos de la diócesis de Ebibeyin queremos que se haga por este caso, además del derecho que nos asiste tener un buen Obispo, porque no cualquier cosa vale.

Nadie duda de la falta de idoneidad de la mayoría de los sacerdotes guineanos, bien es cierto que no todos son así: la inmensa mayoría tienen ambición de poder, falta de compromiso pastoral, sacerdotes que viven en el estado de pecado con mujeres casadas, falta de una formación humana y espiritual y, en ocasiones intelectual cualificada. Personas con un exacerbado afán de enriquecimiento, sacerdotes que despigmentan la piel para convertirse en galanes, una pobreza espiritual inconcebible. Muchos de ellos buscan solo engrosar sus cuentas bancarias, con viajes estivales a Europa que nadie sabe para qué vienen y otros una vez prueban las tierras Europeas ya no quieren volver a sus tierras. La mayoría son pedigüeños sablistas y vividores aquí en Europa, otros ya son fieles colaboradores del gobierno con suntuosos regalos que levantan sospechas sino dudas. Algunos reciben de prebendas coches de lujosa calidad, puñales de millones de francos CFAs, sacerdotes que llevan una vida obscena y escabrosa fuera y dentro de sus fronteras. En este orden de cosas sé buenamente que la elección no será fácil. A medida que pasa todo esto, dejan a su suerte la vida pastoral y cristiana de sus fieles, se hacen fieles clientes de los bares nocturnos de forma escandalosa. No se debe ordenar sacerdotes de Dios de cualquier manera y eso, Roma lo sabe más que nadie.

Anticipo lo que realmente puede convertirse años venideros en un verdadero problema de la Iglesia católica guineana, si Roma no toma medidas necesarias. Esto es una denuncia profética. Ser sacerdote en Guinea se ha convertido en un verdadero tipo sacerdote-empresario. Sigo queriendo saber el convenio que hay entre las facultades empresariales y las de teología. Por lo visto en Guinea todo sacerdote es un buen empresario, la duda que me queda es si un empresario es un buen sacerdote, creo sinceramente que no. Ser sacerdote para contabilizar cuanto dinero me ingresan los taxis al día, pasar todo el día con los obreros que me construyen el cuarto chalet de no sé donde. Y aprovechar la media hora que me queda de esta cansada actividad mundana para cantar la misa, es la lamentable vida que rodea al joven y viejo sacerdote guineano.

Un horario de día fuera de toda cotidianidad de un sacerdote. De 8 a 15 de la tarde negocios: Taxis, visitar las obras de chalets personales, en esta franja horaria, se permite tomar pepesup con un viejo amigo y rasgarse la barriga con perdón, beber una cerveza en un bar menos vulgar de la ciudad y si se antoja responsable, adquisición de nuevos terrenos, sobreventas de los mismos, alguna clase esporádica en algunas de los mafiosos colegios que la banda los tiene preparado. Si posee licenciatura, acude a su clase de la UNGE, donde es otro negocio redondo para engrosar las ya suculentas cuentas bancarias, que quien más y quién menos cuenta hasta con cinco cuentas bancarias diferentes. De 4h hasta el final del día, sigue la actividad comercial con cartas a las organización de ayuda a la iglesia necesita, peticiones de dinero a las obras misionales pontificias, para luego destinarlo a sus cuentas ya por si abultadas. Acuden a los negocios familiares, cuidado de Hijos (aquí ya me tiene sin problemas) siempre que lo hagan con una mujer y reconocida abiertamente, porque en mis convicciones creo que el sacerdote debe tener una mujer y no dos y con esto no voy a entrar en polémica.

Los compromisos pastorales se quedan en el baúl de los olvidos, el afán de tener les ciega cualquier posibilidad de ver que su chalets está situada al lado de unas chabolas de personas que superviven con menos de un dólar al día. Que estos pobres se ven golpeado e insultados por estos ricos sacerdotes, que en su día sintieron la llamada precisamente para caminar con estos pobres que Jesús les repite una y otra vez que son el Reino de los Cielos. Y nunca han pensado que es una ofensa a Dios, utilizar su nombre en vano.

La iglesia guineana ha vivido y sigue viviendo abusivamente en la mediocridad, moviendo a su antojo las libertades humanas de lo lindo. Abandonando a su suerte la famélica población que nunca han beneficiado de la efectividad pastoral de su iglesia, si realmente existe un plan de pastoral que vale la pena reseñar aquí. Yo no lo conozco, como cristiano me gustaría conocerlo y ser colaborador activo del mismo, como laico cristiano y creyente que soy. Una iglesia que llega a estos niveles de vulgaridad abrupta debería cerrar sus puertas y acallar el nombre de Dios para no jurarlo en vano.

La sinceridad nos hace libres y la mediocridad nos conduce al ostracismo. Los que en Guinea ostentan cargos de responsabilidad, deben ser servidores de una misión más que servidos de una misión. Hay que dar gratis lo que gratis recibisteis. Los sacerdotes guineanos han accedido a varias universidades prestigiosas europeas, donde muchos de los hijos de la clase media europea no pueden acceder. Esta formación recibida en lugar de ofrecerlo como gracia, lo esconde en sus jícaras y se hace engreído y ricos. Lo que otros por generosidad te ofrecieron, te asiste por lo menos la obligación moral de darlo por munificencia.

Me quieren quitar mis clases del colegio A, o la cátedra de la universidad X, no puedo solo con las clases del seminario porque no me engrosan mis cuentan bancarias como es mi deseo. ¡Pero hombre por favor! “el que pone la mano en el arado y vuelve la mirada hacía atrás no es digno de mi” estas fueron las palabras de Jesús al que dices seguir, y si cabe alguna duda “el hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. “Primero el reino de Dios y lo demás os vendrá por añadidura”. No quiero abundar más sobre lo mismo.

Para terminar, si la iglesia guineana y toda la parafernalia que habita en ella fuera ejemplo de valor, hoy por hoy no me veré en la necesidades de escribir estas líneas o si lo hago lo haré para loarlos. Queda tiempo y valor para retractarse, es una iglesia joven tiene entusiasmo y futuro. Pero el señor no quiere la muerte del malvado sino que se convierta de su conducta y que viva.

Fuente: opinion    Fecha: 01/09/2007 12:13:51    Autor: Misisim   Palabras: 1880
 

ENTREVISTA CON EL PÁRROCO VASCO, JON SOBRINO, DE OBLIGADA LECTURA PARA EL CLERO GUINEANO

   (publicado por: asopgelibre)


REVISTA DE PRENSA. EL PAÍS SEMANAL. 17|06|07

Se libró de milagro de una muerte segura junto a Ignacio Ellacuría en El Salvador sangriento de los ochenta. Ahora, su visión de un Cristo demasiado humano no ha superado las ‘hogueras’ vaticanas. Este jesuita, sin embargo, sigue fiel a sus compromisos con los más oprimidos.

ENTREVISTA
JON SOBRINO. RADICALMENTE CRISTIANO


”El Vaticano me ha pedido varias veces que dé cuenta de mi teología. Creen que contiene errores, que es peligrosa. La tensión con algunos jerarcas de la Iglesia ha sido para mi habitual durante los últimos treinta años. Que algunos pidan milagros a Dios cuando no tienen seguro social ni dinero ni nada, me parece muy bien. El Espíritu Santo no es un ministro de Asuntos Exteriores que designa embajadores. Es fuerza, no poder”


POR JESÚS RUIZ MANTILLA. MADRID
Como no hay mal que por bien no venga, la última bronca que le montó la curia vaticana a Jon Sobrino, que no fue ninguna tontería, con notificación incluida, ha servido para que este jesuita empecinado en la defensa radical de los más oprimidos sepa lo que son los blogs. Aquellos días de marzo de este mismo año, cuando resurgió de las más abruptas entrañas de la Tierra el Tribunal para la Doctrina de la Fe -léase la Inquisición de nuestros días- para tirarle de las orejas y echarle en cara, una vez más en los últimos 30 años, sus desviaciones sobre la línea oficial, este cura amigo y compañero en El Salvador de Ignacio Ellacuría y monseñor Romero, este pastor que admite sin remilgos su vocación revolucionaria, pudo leer una avalancha inaudita de reacciones a favor y en contra en los foros libérrimos de Internet. Pese a lo encendido de algunos comentarios, Sobrino, por el contrario, guardó silencio. Se apartó del mundanal ruido quizá un tanto asustado por el ambiente, aunque no por encararse a la autoridad, cosa que ha hecho toda su existencia aun a riesgo de que le mataran.

De hecho, esta nueva llamada de atención no va a hacerle bajar las orejas, al menos por lo que uno puede deducir después de dos horas de conversación con él sobre lo divino y lo humano. Si no lo consiguieron en los años setenta y ochenta los paramilitares salvadoreños que instauraron un más que grotesco lema, ”Haga patria, mate un cura”, ni tampoco los grandes patriarcones centroamericanos, ni los mismísimos politicastros que ahogaban en esos días con una bota militar el futuro de lo que consideraban el patio trasero de su casa con jardín del Norte, es difícil que se asuste de los que han sido recién investidos con nuevas púrpuras. Si se salvó, aquel funesto y negro 16 de noviembre de 1989, de aquella matanza que después muchos han convertido en martirio, cuando unos salvajes entraron en la Universidad Centroamericana (UCA) y asesinaron sin miramientos a ocho de los suyos -seis compañeros jesuitas y dos empleadas de la casa-, no debió de ser en vano.

Le gusta rememorar uno a uno sus nombres, justo como cuando le dieron la noticia; primero le hablaron de Ignacio Ellacuría, después le enumeraron al resto de la lista: Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno, el salvadoreño Joaquín López-López y, sobre todo, a quienes más le indignó que pagaran aquella caza macabra: la empleada de la UCA Elba Julia Ramos, cocinera, y su hija Celina, de 15 años, testigos de una barbaridad que tuvieron la mala fortuna de encontrarse frente a frente.

Hoy, de paso por Madrid, lo recuerda todavía con la justa emoción, pero con la evidente cicatriz del paso del tiempo en su mirada limpia. Sobrino parece de esas personas sabias que han sabido extraer, sobre las tragedias más injustas de la vida, conclusiones positivas. Por eso se muestra obsesionado por hablar; no de la inquina y el odio que arrebató a los suyos y a quienes él consideraba su familia de la faz de la Tierra, sino de la bondad que quedó. De la semilla que sembraron, del fin positivo de todas las cosas, aunque muchas veces sea necesario hacer verdaderos esfuerzos para llegar a él.

El propio e íntimo sufrimiento ha sido su mayor fuerza. La conciencia de fragilidad que le da cada día estar a expensas de los bajones de una diabetes muy aguda, y el hecho de haberse salvado por casualidad, gracias a encontrarse en Tailandia dando un curso, de su muerte segura, han forjado en él una proverbial valentía. Una desafiante serenidad construida a base de esa autoridad que no pueden retar moralmente quienes se sientan en los sillones confortables de los despachos; esa altura que da estar en primera línea del frente, expuesto a los más feroces ataques, a morir incluso por un gramo extra de justicia.

Dice que pobres son quienes no tienen asegurado comer tres veces al día; que él, al fin y al cabo, es un privilegiado por disponer garantizada hasta la insulina. Pero pobres son también para él, mente privilegiada con cuatro carreras -teología e ingeniería entre ellas- que a los 18 años abandonó su Bilbao natal y a su familia para dejarse la piel en ese lejano El Salvador que le ha dado nacionalidad y sentido a su vida, quienes son pisoteados, humillados, arrastrados, heridos, injuriados... Todos aquellos sujetos siempre anónimos que merecen reparo; esos desheredados para los que en su día Leonardo Boff, el propio Ignacio Ellacuría, él mismo y tantos otros comenzaron a predicar la Teología de la Liberación, esa doctrina revolucionaria que asusta tanto a los próceres en los pasillos del Vaticano y que Juan Pablo II y ahora el papa Ratzinger se han empeñado, con una fijación obtusa, en enterrar. Pero Sobrino y los suyos parece que no van a dejar que se saque de ese hoyo ni una sola palada.

-Con la Iglesia sigue usted topando. ¿Cuándo fue la primera vez?

Toparse en castellano significa algún tipo de encuentro inesperado o encontronazo. Y la Iglesia es una realidad de muchísimos seres humanos. Con 68 años, en la Iglesia me he topado ante todo con Jesús de Nazaret y después con otras cosas. Una, la primera, cuando yo tenía veintitantos años, con Juan XXIII, que hablaba de un Jesús que bien puede hacer presente la Iglesia o que lo puede ocultar. Los jesuitas estamos en la Iglesia, y en ese sentido me he topado con el padre Arrupe, y en El Salvador me topé con algo que creo que en conjunto es lo mejor: campesinos, oprimidos, pobres, gente sencilla, con gran amor a los demás y con mucha fe en Dios. Al español de hoy, esto le puede sonar a religiosidad fácil o superstición. Pero no tiene por qué ser así. Gente que estaba decidida a arriesgar todo no por una causa, ni por pertenecer a tal o cual partido, sino por amor a los demás. Así surgieron entonces en El Salvador lo que yo llamo mártires.

-¿Por qué mártires?

Son aquellos que en vida y en muerte se parecen a Cristo. En vida porque han tratado de defender al pobre, denunciar al opresor, y en muerte porque acaban crucificados en esa cruz que es terrible y expresión de un gran amor. El símbolo de ese tipo de mártir, con el que yo me topé -y cuando lo escribas pon que cuando pronuncio topar cambio el tono de voz, para aclarar, ¿verdad?-, para mí fue monseñor Romero. Pero es evidente que yo he tenido con otros sectores relaciones más tensas, y estos días se ha hecho público que a varios de nosotros, entre ellos también el padre Ellacuría, las congregaciones nos han cuestionado. A mí, varias veces me han pedido dar cuenta de mis escritos porque creen que mi teología no es adecuada, que contiene errores, que es peligrosa. Estos días se ha hecho público en varios medios de comunicación, tanto lo que ha dicho el Vaticano como lo que han expresado otros teólogos, muy respetables, que no comparten las amonestaciones. Y, por cierto, aprovecho para hacer una aclaración: la carta estrictamente confidencial que escribí al padre Kolvenbach apareció en la prensa sin mi conocimiento ni autorización. Volviendo al asunto. La tensión con esa porción de Iglesia, con algunos jerarcas, ha sido para mí habitual durante 30 años. Ellos también son Iglesia. Pero para mí, ante todo, lo son quienes nos hacen presente a Jesús. Yo me topé con esas gentes. Me enseñaron a vivir con esperanza, con menos egoísmo, con alegría.

-¿También le ha marcado una cierta conciencia de superviviente, después de haberse salvado de una matanza o ver como caían otros, como monseñor Romero?

Aquello fue un shock. Estaba en Tailandia precisamente dando un curso de cristología, hablando de pueblos enteros crucificados.

-Ochenta mil en El Salvador...

Así es. Pero le cuento cómo recibí aquella noticia. En Tailandia eran las doce de la noche y un amigo me llamó de Londres. Tuve la sensación, por la hora, de que algo serio había pasado, y pensé: Ellacuría. Mi amigo me preguntó: ”¿Tienes papel y lápiz? Han matado a Ellacuría, y a Nacho, y a Santiago Montes, y al padre López-López, y a Juan Ramón Norea, y a Amando...”, y así siguió. Y ahora ya no siento ni el dolor, ni el shock, ni la indignación de entonces, pero en el fondo me pasa lo mismo, como si me fueran quitando uno a uno jirones de piel. Pero mi máxima indignación fue cuando me dijeron lo de la cocinera y una hijita suya, y si lo cuento no es para que suene lírico, es porque lo siento. Porque que mataran a Ellacuría era una barbaridad, pero ¿cómo no le iban a matar? Predicaba contra los sumos sacerdotes, los fariseos, el opresor..., no era sorpresa. Ahora, que mataran a una cocinera que pasaba escondida la noche en nuestra casa porque la guerra había llegado a la ciudad y no era seguro salir, eso superaba las reglas del mal. Quedé en silencio y paseé por una playa que estaba cerca con un compañero que venía conmigo. En un momento me dijo: ”¿Has pensado por qué no te han matado a ti?”. Y me salió una respuesta tomada casi de antiguas vidas de santos: ”Pues se ve que no soy digno”. No sabía qué decir. Al día siguiente hicieron allí una misa, con un altar de flores precioso, y yo comenté: ”Tengo una mala noticia que daros: han matado a toda mi familia. Pero tengo una buena noticia también: he vivido con gente buena”. Así pienso hoy día.

-¿Cómo estas personas tan próximas al martirio, que se han jugado el pellejo, no se las reconoce como a auténticos Cristos en su Iglesia?

Yo tampoco lo entiendo. Me preocupa y a veces me indigna. Mi esperanza es que pronto, oficialmente o con algún signo eclesial que todo el mundo entienda, canonicen a monseñor Romero y a todos los mártires latinoamericanos y del Tercer Mundo. Ya he dicho que me entristece que no ocurra. Pero también he dicho que no me gusta ser profeta de calamidades. A veces pienso que los medios encubren muy interesadamente la maldad y las aberraciones, pero que encubren todavía más la bondad. El amor de aquellas personas está vivo en muchos. En sus aniversarios se juntan multitudes. ¿Qué hacen allí? Recordar que han visto y oído cosas buenas, y cuando digo buenas me refiero a enseñanzas que les han dado dignidad. Recuerdan, con lágrimas, a hijos muertos, inocentes a los que han denigrado; que los han llamado comunistas, algo que allí es equivalente a calificar a alguien de terrorista aquí.

-Eran los tiempos de ”Hagan patria, maten un cura”...

Exactamente. Y en esas procesiones, las madres les dicen a sus hijos que su padre no fue un criminal, sino un buen hombre, generoso, que se organizó en movimientos políticos y lo mataron. Luego, claro, allí, Dios suena a algo real. Pero ¿cómo es Dios para ellos? Esa fuerza, ese misterio que ni vemos ni tocamos, de alguna manera nos conoce, nos quiere, nos da dignidad. Que luego le pidan milagros, a mí me parece muy bien, porque si no tienen seguro social, ni dinero, ni nada, si Estados Unidos ni la Unión Europea les arreglan la vida, ¿qué van a hacer? Es cierto que ese misterio también puede ser alienación. Psicólogos, psiquiatras, economistas habrá que lo analicen, a mí no me acaban de convencer del todo. Los que nada tienen, de Dios sacan fuerza para vivir, y en esto no veo alienación.

-No le convencen porque ustedes han visto en Dios una materia revolucionaria, más que de resignación.

Entiendo, entiendo. Estoy de acuerdo. Si no hay más que ver. Jesús de Nazaret, ¿qué dijo? Ay de ustedes los ricos, que han comido y han gozado, sufrirán. Los que pasan hambre, los que lloran, comerán y reirán. Esas palabras hay que hacerlas históricamente eficaces, hay que buscarles modos concretos. Pensar en Jesús, en Dios, así, entonces era y es revolucionario.

-¿Entonces? ¿Cuándo es entonces?

Los años setenta, ochenta. Todavía ahora queda algo. Revolucionario quiere decir eso: darle vuelta a las cosas. La revolución no se da sólo en el ámbito político, sino en el humano; pensar distinto, tener esperanza, que no vivamos en un mundo sumamente injusto como el actual, con las democracias más importantes a la cabeza. Una revolución en la esperanza, en la caridad..., una famosa palabrita que ya no creo que se use...

-Pues porque a la caridad, el sentido que le ha otorgado la Iglesia es el de esa propina para los pobres. ¿Ustedes le han dado valor revolucionario?

De nuevo hay que distinguir cosas al hablar de la palabra Iglesia. Cierto es que hay una tradición y una doctrina de la Iglesia en que la caridad se entendió más como acaba de decir. Pero con Juan XXIII, incluso con Juan Pablo II, tiene más que ver con el amor, con el sentido de la justicia. Con proclamar una verdad que defiende al pobre frente a quien le oprime. Pero yo también creo en el equivalente a cariño, ternura, delicadeza. Un ámbito del amor distinto al de justicia que humanizan personal y socialmente. Lo que no se puede admitir es el sentido que le daban algunas novelas del siglo pasado, en las que salían marquesas que hablaban de ”mis pobres”, ¿verdad? Y ojalá tampoco lo digan hoy, entre otros lenguajes, Iglesias, Estados, ONG.

-Aun así, como concepto, sigue en crisis.

La justicia está en crisis en la Iglesia. No creo que se vuelque hacia ella con todo el peso social que tiene. Y no digamos en la sociedad. Al viajar a Europa o a Estados Unidos no veo que los pueblos y sus Gobiernos vivan y se desvivan para que 2.000 o 3.000 millones de seres humanos puedan simplemente vivir...

-Puede que la gente que tiene las necesidades cubiertas crea que ya ha pasado la revolución, que no la necesita.

Sí, y se ríen un poquito de todo esto. Pero es que la esencia que mueve el amor y los cambios está en no empezar por uno mismo. Hemos ido aprendiendo cosas. Es normal que uno se fije en sus hijos; pero mientras no se salga de ese yo familiar, no hacemos nada y somos ignorantes.

-En cuanto a señalar a los pobres, a veces es la jerarquía la que nos hace caer en la cuenta de que existen condenando determinadas prácticas, como ha ocurrido en Madrid en la parroquia de San Carlos Borromeo que quieren cerrar.

Evidente. Me da tristeza que no haya creatividad cristiana para que la Iglesia institucional no resuelva estos problemas y no dialogue. Que los medios lo saquen a relucir puede ayudar. Pero debemos ir a lo profundo. Hay mucha gente..., religiosos silenciados que hacen una gran labor, pero no se sabe, no se difunde porque hoy existe un cierto miedo al bien. La bondad se silencia. ¿Por qué? Porque nos viene a decir que es posible, que es asequible a todo el mundo, y que no se ejercita porque nos exige algo. No sólo la heroica, la del día a día.

-Quienes primero tienen miedo de hacer explícita esa bondad parecen estar en la Iglesia, porque no es normal que a ustedes o a quienes andan por el Congo o comprometidos aquí con marginados se les azuce. Mucha gente se pregunta por qué no se han salido ustedes. Qué les hace seguir dentro de una organización que les maltrata.

Yo le contaré mi caso. No me he salido porque nunca se me ha ocurrido. He visto un ”invierno eclesial”, que decía Karl Raher. Un retroceso en la entrega sincera a los pobres de este mundo. Pero sigo en la Iglesia. Porque veo un sentido en esta tradición de Jesús que, al pasar por la Iglesia, por un lado se ha deteriorado muchísimo. Eso, sin duda. En ella me entrego a Jesús de Nazaret, con problemas fuera e inmensas incoherencias de la Iglesia con ese Jesús, y con problemas dentro, mis limitaciones, épocas de gran oscuridad; pero me encuentro en mi casa, con innumerables compañeros con los que caminar. En esa casa siento una gran luz y ánimo en medio de las decepciones. También vengo de una tradición democrática, cuyos Estados han asesinado a millones de seres humanos inocentes, violentamente, con bombas atómicas y convencionales, con torturas y guerras injustas, con políticas comerciales que pueden aumentar la muerte por hambre. Y, sin embargo, hay seres humanos que honradamente pueden seguir esperando el advenimiento de la libertad, la igualdad, la fraternidad. Cuando preguntas a alguien por qué no se sale de su visión democrática, puede responder: porque están representados todos los partidos y yo me apunto al que más me convence. En la Iglesia, lo mismo. Hay varias tendencias.

-Pero el Espíritu Santo siempre tiende a elegir a los mismos.

Bueno, el Espíritu Santo, así nombrado, con perdón, es poco riguroso. No es el ministro de Asuntos Exteriores que designa embajadores. Es ese misterio que llamamos Dios, y que tiene fuerza; no poder, fuerza. A Dios lo empequeñecemos seriamente cuando empezamos a hablar de él en términos de poder. ¿Para qué le sirve la fuerza? Ah, para que los seres humanos hagamos el bien. El Espíritu no es eso que está sobrevolando en un cónclave...

-Son metáforas, padre, metáforas.

Sí, pero metáforas que desvían. Espíritu significa viento, fuerza. Yo, ¿dónde lo he encontrado? En Juan XXIII, en Arrupe, en un compañero jesuita, Javier Ibisate, que acaba de fallecer; lo veía en Gorbachov, se ve en los campos de refugiados de Bukavu... Cuando he estado con gente que ha dicho: aquí nos quedamos. Ya está.

-Aun así, y aunque crea usted que la Iglesia no es poder, que resulta evidente que lo es, siempre se fija en los mismos.

La Iglesia debe ser ante todo fuerza, pero, en la realidad, también es poder. Lo sé muy bien. El espíritu a veces no está en la Iglesia cuando no se hace el bien, sino el mal. Pero está cuando somos fieles a Jesús. Dice él en el Evangelio de Lucas: ”El espíritu está sobre mí, me ha configurado. ¿Para qué? Para dar vista a los ciegos, para hacer caminar a los cojos, para anunciar una buena noticia y para liberar a los pobres. Él comprende así al Espíritu. Entonces, ¿dónde lo veo yo? ¿Donde está el poder? No. Ahí es donde aprecio lo que constituye a los seres humanos, que lleva también al egoísmo, al sometimiento, a la falta de entendimiento. Esta sociedad necesita espíritu, y no sólo espíritu crítico, sino otras cosas; espíritu que nos dé fuerza para la reconciliación.

-¿Dónde?

Aquí, en África, en Naciones Unidas...

-Ya, porque eso le iba a preguntar. Pese a lo lejos que le queda España, ¿cómo ve el conflicto en el País Vasco, que es su tierra natal? Ya notará cómo andan por aquí los cuchillos. ¿Tendrá su opinión?

No soy muy amigo de tener sólo opiniones. Leo ahora los blogs, que están llenos de eso, de opiniones. Y se pueden decir cosas verdaderamente disparatadas. Ante asuntos serios no me gusta expresar sólo opiniones. Yo, ¿qué observo? Se ha llegado aquí a un buen vivir que es en la práctica un absoluto, un ídolo, y eso dificulta muchas cosas. Esto lo tengo meditado, no es sólo una opinión para un blog...

-Le tienen obsesionado los ´blogs´. No los lea, hombre. No conducen a la felicidad.

Bueno, pero son una realidad, como los partidos de fútbol. Hay partidos en los que 44 piernas corriendo equivalen casi al presupuesto de un país africano como Chad. Que eso ocurra...

-Es pornográfico.

Obsceno, yo lo he escrito. Eso me impacta. Lo de ETA, por otra parte, es serio, evidentemente. Yo soy de allí, pero no tengo fórmulas. Mi esperanza es, a medio plazo, humanizar aquello..., gentes, ideas, esperanzas. No sé cuánto llevará.

-Al menos una generación. Pero veo que a usted no le preocupa el hecho de que tenga que haber una negociación tarde o temprano, que es evidente, sino cómo curará esa herida después de años de violencia.

Supongo que acabará con algún tipo de negociación. Pero eso lo hacen seres humanos. Se debe hacer con perspectiva política para que salga bien; pero todo eso, además, debe tener en cuenta el factor humano. No me es fácil hablar de esto. Tengo esperanza en que podamos vivir humanamente unos con otros. Y eso significa no tener miedo a no poner el problema en términos de vencedores y vencidos. Algo de eso he aprendido en El Salvador. La esperanza de reconciliación es posible, los seres humanos pueden perdonar.

-¿Qué le ha molestado a la Iglesia de su idea de Cristo? ¿Por qué llevan 30 años mareándole?

Bueno, se ha hecho público. En el Vaticano dicen que yo presento a un Cristo muy humano, cercano a los pobres, y que eso les parece bien, pero que no expreso con suficiente claridad su divinidad. Hay teólogos capaces y responsables que piensan que mis escritos no incurren en esos peligros.

-A lo mejor es que esa divinidad es radicalmente humana.

Sí, sí, sí, es que está en la doctrina más tradicional de la Iglesia. La clave está en cómo esa divinidad se ha hecho visible. En la fe cristiana, a diferencia de otras, se da un paso crucial, y no así en otras: que ese misterio se hizo presente. Que Jesús es el sacramento. Fue Jesús de Nazaret el que dice tener una idea de humanidad. Los bienaventurados, los sencillos, los limpios de corazón, quienes luchan y trabajan por la paz y la justicia. Es el de la palabra del Buen Samaritano.

-Es el mismo Jesucristo, entonces, quien pone en evidencia esa doctrina. Su mensaje radical es humanismo. ¿Cómo la jerarquía no lo entiende, o ese tribunal...? Por cierto, ¿cómo es ese tribunal?

Pues un tribunal que se reúne en Roma, que analiza los aspectos teológicos y juzga si están o no de acuerdo con la doctrina de la Iglesia.

-¿Pero usted ha estado?

No, mi contacto ha sido por escrito.

-¿Qué les ha dicho?

Pues lo que se ha hecho público. Que el misterio de Dios se hizo presente en Jesús. Que es la encarnación del hijo eterno del padre que es divino, pero que lo que nosotros vemos es el producto de esa encarnación. Que el misterio de Dios pasa por este mundo en él y que estuvo a merced de los poderes de este mundo; por eso no me gusta llamarlo omnipotente, porque lo insultan, y él no tiene más que dejarse insultar y acabar en la cruz. Lo que podemos saber de él es lo que se ha hecho presente aquí. Hay teólogos que hablan de un Dios crucificado. Jesús es esa realidad humana, transparente, que también se ha visto en otros.

-Y esa divinidad que ha apreciado usted en otros estaba en los mártires de El Salvador. ¿Se siente usted una especie de apóstol de ellos al haber sobrevivido?

Jesús se ha hecho presente de una manera especial, pero, indudablemente, ese Dios se ha hecho presente además en muchos otros. En Ellacuría, en monseñor Romero..., en muchos. En cuanto a lo de sentirme apóstol de ellos, pues sí, pero sin dramatizarlo. No tengo conciencia en absoluto de haber llevado la antorcha de Ellacuría, pero sí siento una fuerza que me empuja a seguir por ese camino, con la idea de pertenecer a una tradición, a un grupo.

-¿Cómo les recuerda?

Cada uno tenía su forma de ser. Ellacuría era ocho años mayor que yo y era el discípulo predilecto de Zubiri, y éste lo llamaba a él; era un filósofo impresionante que usó su conocimiento para bajar de la cruz a los crucificados. Tenía las limitaciones de todo ser humano, pero esa idea de que en El Salvador se encontró con un cuerpo crucificado...

-Que debía liberar...

Así es. Eso era lo positivo. Y, simultáneamente, enfrentarse a todos aquellos que han crucificado a los pueblos.

-Era todo un radical, ¿no?

Sí, pero radical con amor radical al pueblo víctima. También fue un filósofo crítico. No aceptaba cualquier enfoque de Dios crédulamente. Se movía como filósofo en un mundo donde Dios no era lo evidente.

-¿Usted también?

Sí, claro, los filósofos de ahora son agnósticos.

-Pero eso les habrá ocasionado enormes y permanentes crisis de fe.

Algunas. De Ellacuría, que no era nada crédulo, he escrito que luchó con Dios, como Jacob. Y pienso que Dios le venció. Aquello no fue para él una cosa sencilla. Uno lee a Nietzsche y ve que es un ateo como Dios manda... Ateo, eh, en serio, no un ateíllo. Pero Ellacuría, por otra parte, vio en otros, como en monseñor Romero, a alguien que tenía presencia de Dios. Y lo dijo. Tres días después de que lo mataran: ”Con monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador”. Y eso dominó en él más que otras cosas.

-O sea, que ustedes vieron en Romero a un santo.

Más. Esa palabra no describe la calidad de mi experiencia.

-¿Más que a un santo?

No encuentro términos apropiados. Su palabra, su compasión no sólo nos remitía a Dios, sino que hacía a Dios presente.

-Esto, algunos lo podrían ver como una blasfemia.

Espero que no. Romero no era un intelectual, como Ellacuría. Incluso fue moderado y cambió a raíz del asesinato de Rutilio Grande. Entonces se convirtió en un decidor de la verdad. Claro, la verdad en El Salvador era denunciar una opresión espantosa. Sus homilías eran terriblemente duras, pero consoladoras. Su última homilía fue durísima contra la Guardia Nacional. Se dirigió a ellos diciendo: ”Nadie está obligado a obedecer una orden de matar. En nombre de Dios, y en nombre de este sufrido pueblo, les ruego, les pido, les ordeno cesen la represión”.

-Eran ustedes duros. Porque llegaron a justificar la violencia en algunos casos.

Es una verdad mucho más compleja. La violencia había comenzado mucho antes de que ellos hablaran. Provenía del lado de la opresión criminal de la derecha que mataba a la gente, algunos se organizaron para combatirla a diversos niveles, uno de ellos armado. Ellacuría habló de la redención de la violencia, y una de las condiciones para eso es, primero, cargar con ella. Yo sé que es terrible, pero es eso, estar dispuesto. Aunque antes hay que erradicar también las causas que le dieron origen. Lo que tenía de carga nuestra posición era eso, erradicar la pobreza; acabar con las estructuras económicas, sociales, políticas..., transformarlas. Pero cargar con la violencia quiere decir que te den, así, como suena. Habló de poner fin de manera negociada a la situación salvadoreña. De humanizar la violencia. Pero eso es algo muy creativo. ¿Cómo se hace? Aportando verdad, comprensión, perdón; ofreciendo perdón; aceptando perdón. A Ellacuría, qué curioso, lo mataron cuando él estaba negociando la paz. Era consciente. Me lo dijo: ”Ahora que estoy trabajando por la paz es cuando me pueden matar”. Y no cuando defendía la resistencia a la violencia. Pero lo decía con serenidad.

-Esa diabetes le hace a usted más fuerte, si cabe.

Nunca he hecho drama de ella. Desde hace más de treinta años soy diabético. Me quita energías. Hay momentos peores, una vez tuve un coma, pero la diabetes ya es compañera; si fuera san Francisco de Asís diría: ”La hermana diabetes”. Pero yo vivo porque puedo comprar insulina, que es cara, y tiritas para medir el azúcar. Puedo vivir, mientras que quienes yo defino como pobres, es decir, aquellos que no dan la vida por supuesta, espero que me comprendan.

Fuente: EL PAÍS SEMANAL  Fecha: 29/06/2007 14:01:54  Autor: asopgelibre  Palabras: 4657
 

ARTICULO DE ANACLETO OLO MIBUY :” CUANDO APARECEN RUÍDOS Y RUMORES,
ALGO HAY Y EL RÍO LLEVA, SEGURAMENTE AGUAS ”.

 

(publicado por: MBO OBA)

Le hemos prestado este título al profesor de filosofía y letras, diácono y autodesignado TEÓLOGO, ANACLETO OLO MIBUY. Este enlodado personaje de la galaxia de la dictadura de Obiang Nguema Mbasogo publicó hace exactamente 30 días un artículo en EBANO titulado ¿ QUE PASA EN LA IGLESIA DE GUINEA ECUATORIAL ? que vamos a transcribir y comentar.

¿ QUÉ PASA EN LA IGLESIA DE GUINEA ECUATORIAL ?

Cuando aparecen ruidos y rumores, algo hay y el río lleva, seguramente aguas.

Ultimamente hay mucho ruído aprovechado y aprovechable. Los unos se ensañan, como para probar suerte, después del fracaso de la intoxicación informativa contra el gobierno. Otros, quieren aprovechar las numerosas ocasiones que hoy abundan para intervenir con su reflexión, a la mejora de esta sociedad que está ligada culturalmente e históricamente a la Iglesia.

¿ Qué pasa realmente en la Iglesia de Guinea Ecuatorial ante tanto rumoreo ?

! No pasa nada y, pasa ¡ No pasa nada que no haya pasado antes de ella y que no pasará, mientras sigamos teniéndola en vasija de barro, pisando la tierra de nuestra fragilidad, de las imperfecciones incluso corrupciones y desaguisado comportamiento de sus representantes.

Pero, pasa algo, desde que las manifestaciones de sus inquietudes, el dinamismo de sus miembros, la evolución de sus estructuras, empiezan a hervir el lodo de opiniones controvertidas.

Entre lo que pasa y no pasa, tenemos la experiencia secular de la historia de la iglesia, donde, ha habido de todo pero que se ha caminado triunfante para mantener intacta la fe y actuar en nombre de Jesucrito.

Lo que realmente pasa, es nada más ni nada menos, que la necesidad urgente de ampliar el espectro de la jerarquía local. Lo que pasa es que la iglsia local toma carta de naturaleza en este especifico contexto socio-cultural y político; donde ciertas prácticas vividas en otras latitudes se convieren casi perniciosas en nuestra iglesia. Por ejemplo, la marginación peligrosa de los pobres que claman justicia; el peligrosisimo enfrentamiento de posicionamientos entre la Iglesia y el Estado, cuando, en todo momento, la convegencia de ambos en los objetivos que deberían ser naturales y consubstanciales hacen inadecuada la separación entre ellos, las denuncias proféticas demagógicas en detrimento de la consolidación de la fe en su propia expresividad encarnada.

Esto ha dado más resultado. Cuando al Papa Pío XII se le acusa de silenciar la masacre de los nazis, había una razón imponente, vista desde la intrahistoria de la Iglesia.

Como para decir: ¡ O estamos dentro de la Iglesia con todas las circunstancias, o no estamos! o estamos a medias.

No debería existir , materialmente una Iglesia de pobres, amparada en una supuesta Teología de la Liberación y otra, de ricos, poderosos, políticos, preponderantes etc....como si no fueran ellos también hijos de Dios, sujetos y objetos de la mediación salvadora de Cristo.

El fin último del Estado es el hombre, su progreso, su bienestar, su felicidad, su salud, etc...El fin último de la Iglesia es la salvación total del hombre que empieza viviendo aquí en la tierra el anuncio de la perspectiva de la felicidad eterna. Pero, mientras, haciendo el bien y evitanto el mal, aquí en la tierra.

La pretendida y neta separación Iglesia-Estado es apuntarse a un fracaso conflictivo permanente y, aqui las cosas son evidentemente otras. Un Estado que menosprecia la Religión, menosprecia al propio Estado; menosprecia al pueblo, porque la creencia religiosa es esencial en la población que son, al mismo tiempo, creyentes y ciudadanos.

Los que entienden mal la actual convivencia y armónica colaboración entre la Iglesia y el Estado corren el riesgo de malquerer a este país, y de no prestar a la autenticidad Bantú su propia valoración con autoestima e identidad propia.

La cuestión es ver si los unos y los otros estamos en la Iglesia o tiramos tejas al propio tejado. Porque para estar en la Iglesia de Cristo hay que ser paradójicamente ” pecador ”, ” corrupto”, ” adúltero ”, ” débil ”, ” humano ”. Para eso vino Jesús al mundo y su misión salvadora acabará en un paraíso que él promete generosamente a todos los que que a pesar de todo, creen en Él y se esfuerzan con sus pecados a seguir su camino de la cruz para triunfar, recapitulado, en la Resurección de todos los días .

! O Feliz culpa ¡

POR ANACLETO OLO MIBUY. TEOLOGO. ”

La idea central, estúpidamente expuesta en este articulo publicado en EBANO, es dar una especia de cobertura justificativa a los desmanes y desvíos de los sacerdotes y la jerarquía eclesiastica de Guinea Ecuatorial, en su alianza y colaboración criminal con la dictadura de Obiang Nguema Mbasogo.

Los puntos centrales de la argumentación de este novedoso e impresentable pseudo-teólogo son: 

a) Que las criticas contra la glesia de Guinea Ecuatorial se han debido al fracaso de las ” intoxicaciones informativas ” contra el gobierno dictatorial de Guinea Ecuatorial.

b) Que es perfectamente normal y correcto el comportamiento amoral, criminal y anti-evangelio de ciertos sacerdotes-desgraciadamente mayoritarios- y la cúpula dirigente de la Iglesia Cátolica de Guinea Ecuatorial.

c) Que a pesar de las críticas sobre los hechos denunciados, muy graves , por cierto, la Iglesia siempre saldrá triunfante y seguirá adelante, ya que mantienen intacta la fe y actúan en nombre de Cristo.

d) Que algunos ruidos se deben a reclamos de cargos de ahí ...” la necesidad urgente de ampliar el espectro de la jerarquía local ”.

e) Que cualquier opinión en referencia a la separación de la Iglesia y el Estado no tiene fundamento y debe ser combatida, por los argumentos que aporta el autor del artículo.

f) Que hay razones sobrenaturales que justifican la comisión de atrocidades y crímenes contra las personas y comunidades cristianas, poniendo como ejemplo el macabro genocidio, exterminio y holocausto de los judíos por los nazis y el silencio de la Iglesia Católica, impuesto por el Papa Pio XII. Dice el autor que...” había una razón imponente, vista ahora desde la intrahistoria de la Iglesia ”.

Estas absurdar ideas las escribe una persona que ha vivido en el exilio, sabe leer y escribir correctamente, tiene cierta formación universitaria y es víctima ambulante de la maldad del régimen de Obiang Nguema Mbasogo.

En primer lugar, no creemos que hayan fracasado las denuncias contra la tiranía de Malabo y en segundo lugar, la Iglesia Católica guineana, como el credo mayoritario imperante en el país, debería y debe tener un papel completamente diferente al que hoy está realizando. Ahora bien, que esté aliada con la dictadura, asumiendo los riesgos que conllevan esta alianza, que luego no se sorprendan el día de mañana, cuando serán detenidos y juzgados algunos obispos, sacerdotes, diáconos y catequistas, como vulgares torturadores, chivatos y asesinos. La historia tiene sobradas pruebas de este tipo de situaciones.

La ampliación del espectro de la jerarquía eclesiástica local no acabará con el ” ruído de las aguas...”...si para ANACLETO OLO MIBUY las cúpulas corruptas de las diócesis de Malabo y Bata deberían incluir en la ” orgía ” a algunos sacerdotes jóvenes mantenidos hasta ahora al margen de las mieles del matrimonio Iglesia-dictadura de Obiang Nguema, esto no cambiará NADA. El problema es más complejo y nos ahorramos su enumeración, ya que el mismo pseudo-teólogo es parte de ” la fiesta del chivo o de la bestia ”

Anacleto Olo Mibuy, debió recibir un ” adoctrinamiento acelerado ” por parte de su ” rival ” el tirano, para escribir este artículo y hacer pública la posición ” oficial” del ” sanedrin de criminales ” que controlan con mano de hierro las actividades y acciones de la iglesia guineana.

Todo régimen que lleva tantos años malgobernando, torturando, expropiando, asesinando, robando y destruyendo toda esperanza en la conciencia de los ciudadanos, necesita un apoyo ” espiritual ” para completar su labor y garantizar su supervivencia y continuidad. El dictador Obiang Nguema Mbasogo, lo ha tenido fácil y ha comprado las voluntades y conciencias de los jefes de la iglesia y sus sacerdotes, encargados de adoctrinar a los humildes, dóciles , oprimidos y temerosos fieles, sobre el origen divino de su poder tiránico. Así puede estar al frente del país durante décadas, mientras sigan repetiendo en las homilías ls sacerdotes que el poder del dictador es divino. Además, el díacono Anacleto Olo Mibuy, dice implicitamente que puede que haya ” razones imponentes ” que justifican los asesinatos, la antropofagia, los crimenes rituales, la miseria y pobreza del pueblo...que ocurren en Guinea Ecuatorial ...al igual como él encuentra razones imponentes que conllevaron al silencio del Papa Pio XII y toda la iglesia católica ante el exterminio de los judíos por los nazis. Creemos que al pobre Anacleto OLO MIBUY le están fallando las neuronas y el equilibrio mental. Dicho sea sin ánimos de insultar.

Es una verdadera vergüenza, ver personas antes apreciadas y respetadas, perder lo poco que les quedabade dignidad, amor propio y fe en el Evangelio de Cristo y ponerse de rodillas a lamer los pies del tirano y escribir barbaridades como éstas.

Por sumo respeto a la ex familia de ANACLETO OLO MIBUY, su esposa y sus hijos, que han sufrido en carne propia la cobardía de su marido y su padre respectivamente, nos vamos abstener de relatar con todo lujo de detalles la horrible humillación a la que fue y está siendo sometido OLO MIBUY. Produce una gran tristeza, reconocer en la realidad, hasta dónde puede llevar la falta de libertades y la opresión a las personas. Y sobre todo, cuando no se tiene el valor sagrado de luchar contra la impostura, la tiranía, la mentira la maldad, el crimen y la alta traición contra una NACION ENTERA y contra TODO UN PUEBLO.

Le recomendamos al pseudo-teólogo ANACETO OLO MIBUY, que lea más detenidamente el NUEVO TESTAMENTO y que se aparte cuanto antes de la dictadura de OBiang Nguema Mbasogo, de una manera clara y manifiesta. Venga al exilio, compañero, que seras bien recibido. La liberación está cada día más cerca. NO TE HUNDAS CON LA DICTADURA QUE TANTO TE HA QUITADO Y HUMILLADO.

Fuente: MBO OBA  Fecha: 21/06/2007 18:14:27  Autor: MBO OBA  Palabras: 1641

 
 

DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II A LOS OBISPOS DE GUINEA ECUATORIAL,
EN VISITA ” AD LIMINA ”.

  (publicado por: MBO OBA)

DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II A LOS OBISPOS DE GUINEA ECUATORIAL EN VISITA ” AD LIMINA ” EL SÁBADO 15 DE FEBRERO DE 2003.

” Queridos hermanos en el Episcopado :

1.- Con gusto os recibo hoy, Pastores de la Iglesia de Dios que peregrina en las tierras de la República de Guinea Ecuatorial, venidos a Roma para realizar la visita Ad limina. En estos días habéis tenido la oportunidad de renovar vuestra fe ante las tumbas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y manifestar la comunión con el Obispo de Roma a través de la unidad, amor y paz (lumen gentium, 22) sintiéndose también corresponsales en la solicitud pastoral por todas las Iglesias ( Christus Dominus, 6). Así mismo, los contactos mantenidos con diversos Dicasterios de la Curia Romana os han servido para recibir apoyo y orientación en la misión que os ha sido confiada.

Con vosotros , Mons. Ildefonso Obama Obono, Arzobispo de Malabo, y Mons. Anacleto Matogo Oyana, Obispo de Bata, quiero saludar a los sacerdotes, religiosos y religiosas que son vuestros colaboradores en la tarea de hacer presente el Reino de Dios en vuestro País, en unas condiciones que no son siempre fáciles. Que en vuestras Iglesias locales y la diócesis de Ebebiyin, actualmente aún desprovisa de Obispo, sepan todos que cuentan con el afecto y la oración del Papa, confiando que la acción generosa que llevan a cabo dará sus frutos en orden a una evangelización cada vez más intensa, capaz de penetrar en el coraón y la mente de los hombres y mujeres de Guinea Ecuatorial. Las tres diócesis, unidas con la mente y el corazón, forman la Familia de Dios en vuestro País y han de dar constante testimonio de comunión y fraternidad.

2.- Han pasado ya más de veinte años desde que tuve la oportunidad de visitar vustra hermosa Nación, en aquella peregrinación apóstolica de grata memoria que, en febrero de 1982, me llevó hasta los lugares donde hoy, como ministros del Evangelio, lleváis a cabo vuestra labor. Hoy deseo repetir mi llamada, como lo hice en aquella ocasión en la Plaza de la Libertad de Bata para que cada comunidad eclesial, desde la tierra firme o desde las islas, se mantenga firme en una renovada fidelidad en el empeño evangelizador ( cf. Homilía, 18 de febrero de 1982).

Todos los fieles, y vosotros en primer lugar puesto que estáis colocados como Cabezas del Pueblo de Dios, deben dedicar las mejores energías a la proclamación misma del Evangelio. En efecto, el hombre ecuatoguineano, que busca satisfacer su hambre de Dios y las legítimas aspiraciones de ver siempre respetada su dignidad y sus derechos inalienables, sólo en Jesucristo puede encontrar la respuesta última a sus interrogantes más profundos sobre el sentido de la vida. La celebración del Gran Jubileo del Dos mil ha hecho sentir la necesidad de que la Iglesia esté ” más que nunca fija en el rostro del Señor ” ( Novo millenium ineunte, 16). Esta conciencia ha de presidir también la vida y la misión eclesial en Guinea Ecuatorial. Quienes han recibido la misión de guiar y apacentar al pueblo, encuentran en Cristo el ejemplo sublime y las mejores indicaciones para una actuación pastoral abnegada y generosa. Los fieles, por su parte, enraizados en Jesucristo, único Salvador de los hombres, encontrarán la fuerza necesaria para ser la sal de la tierra y la luz del mundo ( cf. Mt 5, 13) y dar en toda circunstancia, la razón de su esperanza ( cf. I Pe 3, 15).

3.- Una de las dificultades mayores con las que se encuentran vuestras Iglesias particulares es la falta de sacerdotes. Por eso, sigue siendo urgente la promoción de una pastoral vocacional que incorpore a vuestros respectivos presbiterios sacerdotes de origen nativo que vengan a unirse a los misioneros que asisten a las distintas comunidades. Las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada son un don de Dios que hay que pedirle con insistencia ; de ahí la importancia de la oración por las vocaciones, siguiendo en ello el mandato del Señor ( cf. Mt 9,38). Luego es importante contar con familias fuertes y sanas, donde se aprendan los genuinos valores, así como con comunidades eclesiales donde la figura del pastor sea considerada y valorada en su justa medida. Es en esos ambientes donde los jóvenes podrán escuchar con nitidez la voz del Maestro que llama a su seguimiento ( cf. Mt 19, 21) y los conduce a una entrega generosa al servicio de los hermanos.

Después de vuestra última visita Ad limina habéis puesto gran empeño en afianzar el Seminario Nacional para la formación de los nuevos sacerdotes. Os animo a seguir en esta obra. La creación de espacios adecuados donde los candidatos puedan recibir una adecuada preparación en las diversas ciencias humanas y teológicas es, así mismo, de capital importancia. Lo es también enseñarles un estilo de vida en el que la oración y la recepción frecuente de los Sacramentos lleve a los futuros ministros de la Iglesia hacia una intimidad siempre creciente con Jesucristo, favorecida por la disciplina, la convivencia fraterna y la adquisición de los hábitos que configuran el estilo del sacerdote o del consagrado de nuestro tiempo. Es responsabilidad ineludible del Obispo y de los formadores aceptar para la ordenación sacerdotal sólo a los candidatos verdaderamente idóneos, que se presentan guiados sólo por el deseo de seguir a Jesucristo y nunca movidos por ambiciones ambiguas o intereses materiales.

4.-Gran parte de las obras asistenciales y de evangelización que la Iglesia lleva a cabo en Guinea Ecuatorial están bajo la responsabilidad de los religiosos y religiosas, muchos de ellos venidos tradicionalmente desde España. Por ello, junto con vosotros, deseo expresarles mi gratitud por todo lo que hacen para que la semilla del Evangelio, plantada desde hace tanto tiempo en vuestra tierra, siga dando frutos abundantes.

Los religiosos y las religiosas, presentes en múltiples campos, según el carisma del propio Instituto, desde el apostolado directo en parroquias y misiones, en las obras educativas, sanitarias o de asistencia social y caritativa, no sólo enriquecen a vuestras Iglesias locales con la eficacia de sus servicios, sino, sobre todo, por su testimonio personal y comunitario del Evangelio. Por eso, mientras trabajan en estrecha comunión con los Pastores, merecen no sólo su reconocimiento, sino el de toda la comunidad, así como el respeto continuo, incluso de la sociedad civil, para que puedan mantener e incrementar su generosidad y entrega.

5.- Los fieles laicos, en virtud de su compromiso bautismal, tienen un papel de suma importancia ante los retos que plantean el presente y el futuro de Guinea Ecuatorial.Por ello, no olvidéis nunca, queridos hermanos en el Episcopado, la importancia de proporcionarles una catequesis continuada y bien organizada, que les ayude a madurar y afianzar constantemente su fe, fortalecer su esperanza hacer cada vez más operante su caridad.

Los fieles laicos tienen un cometido especifico, cual es el testimonio de una vida intachable en el mundo, la búsqueda de la santidad en la familia, en el trabajo y en la vida social, así como el compromiso de impregnar ” con espiritu cristiano el pensamiento y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en la que vive” (Apostolicam actuositatem, 13 ). Por eso los Pastores han de pedir a todos los bautizados que no sólo manifiesten claramente su identidad cristiana, sino que sean protagonistas efectivos de un orden social inspirado en la justicia y nunca condicionado con antagonismos, presiones tribales o falta de solidaridad.

Para que puedan llevar a cabo este estilo de vida, se les debe proporcionar una formación religiosa, además de humana, adecuada, que les ayude a hacer frente a formas equivocadas de la religiosidad o a movimientos pseudoreligiosos, tan extendidos hoy en día. Ellos, como fermento de masa, han de promover los valores humanos y cristianos de acuerdo con la realidad política, económica y cultural del País, con el fin de instaurar un orden social cada vez más justo y equitativo. En sus comunidades han de dar ejemplo de honestidad y transparencia e, individualmente o legítimamente asociados, han de actuar siempre que sea posible en la vida pública iluminándola con los valores del Evangelio y de la Doctrina social de la Iglesia.

6.- La historia del pasado siglo en vuestro país, dolorosa en algunos aspectos, dejó consecuencias dolorosas cuyos efectos negativos hay que corregir, tanto en el campo eclesial como social. Ante ello, la Iglesia, que quiere servir a la causa de la dignificación del hombre en todos sus aspectos, gozando para ello del justo espacio de libertad, comprensión y respeto, mantiene su voluntad de seguir trabajando para sembrar el bien.

En ese sentido, es importante que vosotros, queridos hermanos, y con vuestros colaboradores, seáis siempre ministros de la reconciliación (cf. 2Co 5, 18) para que el pueblo que os ha sido encomendado, superando las dificultades del pasado, avance por los caminos de la reconciliación entre todos sin excepción. El perdón no es incompatible con la justicia y el mejor futuro del País es el que se construye en la paz, que es fruto de la misma justicia y del perdón ofrecido y recibido, para que se consolide una convivencia justa y digna, en la que todos encuentren un clima de tolerancia y respeto recíproco.

7.- La Iglesia tiene un patrimonio de Doctrina social que presenta una propuesta ética tendente a enaltecer la dignidad del hombre, que es criatura de Dios y por ello es depositario de unos derechos inalienables que no se pueden negar o desconocer. Estos derechos han de ser considerados integralmente, desde el derecho a la vida del ser humano, incluso no nacido, hasta su ocaso natural, el derecho a la libertad religiosa y otros derechos como son alimenación, la educación o los derechos a ejercer las libertades de movimiento, de expresión o de asociación.

Es verdad que en el mundo los derechos humanos son un proyecto aún no perfectamente llevado a la práctica, pero no por eso se debe renunciar al propósito serio y decidido de recordarlos y respetarlos. Cuando la Iglesia se ocupa de la dignidad de la persona y de sus derechos inalienables lo hace para velar que nadie los vea violados por otros hombres, por sus autoridades o por autoridades ajenas. Por eso, sin ánimo de desafío, sino en el cumplimiento de vuestra misión, proseguid en el trabajo paciente en favor de la justicia, de la verdadera libertad y de la reconciliación.

8.- Queridos hermanos: en este encuentro he reflexionado con vosotros sobre algunos aspecos de vuestra actividad pastoral. En mi despedida en Bata os dije: ” Me llevo conmigo el vivo recuerdo de vuestro entusiasmo cristiano y cortesía...Por todos seguiré pidiendo al Padre común del cielo, para que os conceda la paz, la serenidad y seáis siempre buenos cristianos y ciudadanos ” ( Discurso 19 de febrero de 1982 ). Esto mismo os digo hoy, mientras que de corazón os imparto a vosotros , a los sacerdotes, religiosos y religiosas, y a todos los fieles de las tres diócesis de Guinea Ecuatorial la Bendición Apostólica ”

Este discurso del Papa Juan Pablo II es de por sí bastante elocuente a pesar del estilo sumanente diplomático y prudente, típico del Vaticano, pero se vislumbra ciertas advertencias, consejos y orientaciones para la actividad tanto de los obispos, los sacerdotes como de los laicos creyentes en la fe cristiana.

El Vaticano lleva más de 20 años llamando la atención a los responsables de la Iglesa de Guinea Ecuatorial en cuanto a su actividad pastoral y su nula implicación en los problemas sociales del país. Algunos párrafos de este discurso del Papa Juan Pablo II , son justamente consecuencia de las informaciones de las que disponía el Vaticano sobre la trágica situacioń de Guinea Ecuatorial, bien conocida por el mismo Papa, ya que su país natal, Polonia, pasó décadas bajo el yugo de una dictadura comunista y él mismo fue un ” combatiente por la dignidad y libertad ” de los polacos.

Lo sorprendente de todo eso es que este discurso del Papa Juan Pablo II es ” escondito ” y ” archivado ” por los obispos una vez que abandonan Roma y sus palabras de exhortación a un compromiso más activo en favor del pueblo de Dios, son olvidadas una vez que pisan Malabo y Bata sus respectivos obispos. Nos preguntamos ¿ de qué tienen miedo, si el mismo sucesor del apostol Pedro les ha indicado de manera clara el camino ? ¿ por qué tanta sumisión y entrega a la dictadua y la desobediencia descarada al Santo Padre y abandono del pueblo de Dios?...mucho misterio....

La implicación de la dictadura criminal de Malabo en la corrupción y compra de voluntades en la cúpula dirigente de la Iglesia de Guinea Ecuatorial, que más que hablar de una iglesia católica, apostólica romana, podemos decir que la estructura actual es una iglesia pagana, pedegista y obianguemista.

Una institución, como la Iglesia católica, caracterizada por la obediencia y la disciplina está hoy en clara rebeldía con las directrices del Vaticano y se ha sumado a la corte de aduladores y seguidores del dictador, con todo lo que ello supone: traición a los principios y preceptos de la moral cristiana, violación del dogma católico y asunción de funciones contrarios a su cometido, tales como el espionaje político en favor de la dictadura, la delación de fieles y sacerdotes díscolos, colaborar en actividades represivas y criminales.

Hay abundante documentación sobre las comunicaciones del Vaticano con las diócesis de Malabo y Bata, en favor de su implicación en la problemática social y en la dignidad del ser humano, así como entre los responsables de dichas diócesis con el gobierno corrupto de Guinea Ecuatorial. En una de las comunicaciones entre la diócesis de Bata y el gobierno, se le envía una carta privada al dictador en la que se le solicita la inclusión en los presupuestos generales del Estado del año 2004 de una nómina de los sacerdotes y religiosos de la diócesis de Bata, con un desglose de salarios, encabezado por el de Vicario General, ( 600.000 francos cfas mensuales) firmante de la propuesta, fernando ignacio ondo ndjeng. ( a otros sacerdotes se les propone salarios que van desde 200.000 francos cfas mensuales a 380.000 francos cfas mensuales ). El obispo, Mons.Juan Matogo Oyana, fue más juicioso en este caso, y su nombre, en honor a la verdad, no aparece en esa nómina.

La iniciativa de esta vergonzosa propuesta(sacerdotes funcionarios de la dictadura) no se sabe de quién partió o si fue objeto de debate en la diócesis, o una de las muchas trastadas delictivas del Vicario General, cuya codicia no conece límites. No se sabe qué pasó con dicha propuesta, pero hay evidencias de que la delegación de la Tesorería de Bata, dirigió un escrito al obispo, pidiendo que sea remitido con urgencia una propuesta de necesidades cuantificadas de la diócesis, que el gobierno abonaría dicha cuantía(63.000.000 Francos cfas) como una subvención única, en el capítulo de subvenciones varias, adscrito al presupuesto del Ministerio de Justicia y Culto. Y para las obras de rehabilitación de la Catedral de Bata, llevada a cabo por la empresa GENERAL WORK, dicha partida fue imputada a la Jefatura del Estado, en subvenciones varias. ( cantidad no especificada ).

Cuando una institución como la Iglesia acude o se entrega en los brazos de un régimen como el de Guinea Ecuatorial, (solicitando ser incluidos en nómina como funcionarios, en clara violación del principio constitucional de la separación de la Iglesia y el Estado) debe esperar que ese régimen le pase la factura: la sumisión a sus intereses, designios, prácticas y objetivos. De hecho, hay más curas nativos acudiendo a celebrar bautizos y matrimonios, y bendecir chalets, mansiones y vehículos de los prohombres y poderosos del régimen así como asistiendo a la bendición e inauguración de supuestas obras de infraestructuras del Estado, que desplazarse en las comunidades rurales bajo su responsabilidad a decir misa. Hay comunidades rurales que tienen que esperar hasta meses antes de ver a un