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"Me
llamo Wenceslao
MANSOGO ALO, soy
médico en libre
ejercicio,
resido
habitualmente y
ejerzo en la
ciudad de Bata.
Deseo contar una
historia,
absolutamente
kafkiana, de las
que caracterizan
a mi país, una
de mis múltiples
historias. Esta
historia resume
a grandes rasgos
la realidad
cotidiana del
habitante de
Guinea
Ecuatorial.
Soy
propietario de
una parcela de
terreno de unos
diez mil metros
cuadrados en el
barrio Ikunde de
Bata, a orillas
del río Ekuku,
con escritura
notarial Nº 490
de septiembre
2003 en la
Notaría de Bata
e inscrito en
el Registro de
Propiedad al
folio 61 vuelto,
tomo 56, libro
3, de la sección
de Bata. La
parcela,
delimitada por
un vallado en
material
permanente, se
ubica a unos 3-4
kilómetros del
palacio
presidencial
África de Bata.
En ella tengo
iniciada la
construcción de
una vivienda
personal.
Desde hace unos
25 años, la
presidencia
viene
apropiándose
abusiva y
progresivamente
de los terrenos
próximos a este
palacio,
extendiendo cada
vez más su
vallado,
engullendo y
echando sin
compensación ni
miramientos a
los habitantes
de aquellos
lugares.
Inicialmente fue
gran parte del
poblado de Ekuku
la que se
encontró detrás
del vallado del
Señor Presidente.
Luego se
adjudicó gran
parte del barrio
Santa Cruz. En
julio de 2007
decidió empujar
su vallado,
ahora
transformado en
una muralla de
hormigón armado
de 4-5 metros de
alto, hasta más
allá de seis
kilómetros del
palacio. Así de
simple, porque
así le pareció
bien en aquel
momento. Y esta
vez, mi parcela
se encontraba en
la zona elegida
por el
Presidente. Al
día siguiente de
su decisión, los
tractores
empezaron a
marcar el
trazado sobre el
terreno.
Nadie de los
afectados en
este movimiento
de progresiva e
implacable
expansión ha
recibido
comunicación
oficial y
escrita de los
servicios de la
presidencia.
Todos han
empezado a
abandonar
espontáneamente
el lugar cuando
se han enterado,
generalmente por
rumor, de que el
muro de la
presidencia iba
a pasar por su
terreno. Por el
carácter
represor del
régimen, tampoco
se atreve nadie
a pedir
explicaciones ni
a protestar
abiertamente.
Todos van
refunfuñando a
escondidas.
El
27/07/2007, diez
días después de
la llegada de
los tractores
que no habían
tocado todavía
mi patio, le
mandé la
siguiente carta
abierta de
protesta al
Presidente de la
República:
Wenceslao
Mansogo Alo
Barrio Ukomba –
Bata
Guinea
Ecuatorial
Tel:
08 29 92
domicilio
08 39 39
despacho
Bata, 27 de
julio de 2007
A Su Excelencia
El Presidente de
la República
Palacio
Presidencial
MALABO
Señor Presidente,
Esto es una
carta abierta.
El miércoles
18/07/2007
supimos que VE
realizó un
recorrido a pie
en la orilla del
río Ekuku que va
desde los
linderos de su
palacio hasta el
kilómetro 6 de
la carretera de
Mbini, Ntobo,
impartiendo
instrucciones
con el dedo.
Muchos
habitantes de
Guinea
Ecuatorial saben
ya sobradamente
lo que significa
esto.
Al día siguiente,
jueves, sin que
nadie se tomara
la molestia de
explicar nada a
los ribereños
del lugar, pasó
un tractor de
Obras Públicas
para abrir una
trocha de
delimitación
entre el río y
el poblado de
Ikunde, trocha
que va hasta
Ntobo, donde su
cuñado Efamba
tiene
establecido su
hotel,
destruyendo
materiales y
plantaciones sin
ningún escrúpulo
ni respeto.
Desde esta
delimitación se
dijo que los que
quedaban del
lado del río
debían desalojar
inmediatamente.
Y sin más,
muchos vecinos,
desesperados y
resignados,
empezaron a
desalojar a sus
numerosas
familias sin
saber muy bien
adónde irían a
caerse muertos:
Carmelo Ntutumu
Nzame,
Bienvenido Mba
Mongomo, Máximo
Ndong Ntutumu,
Santiago Alo
Eyene, Salvador
Esono Milam,
Antonio Ncogo
Nguema, etc,
etc.
Hace algunos
años en Bata, a
muchos
habitantes de
Ikunde-Santa
Cruz los despojó
de sus
propiedades
porque quería
ampliar la ya
enorme extensión
de su palacio.
También se
desalojó a
habitantes en
Bikuy porque su
hijo quería
ampliar la
extensión de su
proyecto Bata II.
Hasta esta
parte, nadie ha
visto el interés
colectivo de
aquellas
demoliciones.
Hoy, mientras se
apropia de parte
de Ikunde hasta
el kilómetro 6,
se está hablando
también de
arrasar
Comandachina,
así como de
prolongar el
paseo marítimo
hasta Iyubu,
arrasando a los
que se
encuentren al
paso. ¿Quién
puede prever hoy
cuándo le dará
por echar a toda
la población de
Ntobo hasta el
Km 10, o la de
Utonde, o la de
Ngolo, etc, sin
clara
justificación?.
Ciudadanos
guineanos como
Santiago Obama
Sima y Antonio
Ncogo Nguema,
por ejemplo, con
52 y 70 años
respectivamente,
fueron
desalojados de
aquellos lugares
y vinieron a
ocupar parcelas
en esta parte de
Ikunde. Ahora
tienen que
desalojar de
nuevo para
buscar alguna
otra parcela en
otro lugar de
donde sin duda
los vendrán a
desalojar
también mañana.
Y esto ocurre en
Bata, en Malabo
y en todas las
ciudades de
nuestro país.
En esta parte de
Ikunde, Señor
Presidente,
muchos guineanos
ocupan
pacíficamente el
suelo, como se
dice por aquí,
según la
práctica
consuetudinaria.
Otros poseen
títulos de
propiedad en
regla,
perfectamente
registrados. En
esta última
categoría se
encuentra el que
suscribe.
Ninguno de ellos,
todos guineanos,
recibió la más
mínima
explicación del
superior
proyecto de
Estado por el
que se les
expropiaba sine
die, por el que
se les echaba
como si de
vulgares
pordioseros se
tratara. Ninguno
recibió
comunicación
oficial. A
ninguno se le
propuso adónde
ir. A ninguno se
le habló de
compensación ni
se le propuso
alternativa.
Señor Presidente,
los guineanos
vivimos esta
práctica, ahora
habitual en
nuestro país,
como un claro
abuso de poder
sobre los más
vulnerables de
nuestra sociedad.
Y en la mañana
de hoy, apareció
el Señor
Delegado
Regional de
Infraestructuras
en Bata,
paseándose
altaneramente
por nuestras
parcelas para
decirnos que se
nos expropiaba
por orden de la
superioridad,
negándonos la
mínima
explicación e
ignorando
totalmente
nuestras
alegaciones a la
propiedad y
nuestra petición
de una
comunicación
oficial escrita.
Y se marchó tan
alegre y
satisfecho de sí
mismo.
Consultando
documentos,
constatamos que,
a la denuncia
formulada por la
ONG Nord Sud XXI
contra Guinea
Ecuatorial en la
ONU el
23/03/2007 sobre
la práctica de
desalojos
forzosos en el
país, el
representante de
Guinea
Ecuatorial ante
el Consejo de
Derechos Humanos
de las Naciones
Unidas replicó
el día
28/03/2007
afirmando que
todo aquello era
mentira y que se
trataba de
difamaciones de
personas que no
vivían en Guinea
Ecuatorial, con
el objetivo de
desacreditar al
Presidente de la
República y a su
gobierno. Señor
Presidente,
nosotros sí que
vivimos en
Guinea
Ecuatorial y
decimos
exactamente lo
mismo que
aquella ONG, no
para
desacreditar a
nadie sino para
poner en relieve
nuestra
naturalidad
guineana y
reclamar
nuestros
derechos
legítimos.
Creemos muy
oportuno
recordarle,
Señor Presidente,
que en nuestro
país, Guinea
Ecuatorial,
muchas personas
pueden trabajar
hasta veinte
años y más para
poder comprarse
una parcela de
terreno y
construirse una
modesta vivienda
de tablas en la
que cobijarse
con su humilde
familia. No
tienen para más.
Otros consiguen
construirla con
material
permanente.
Cuando a los
cincuenta y pico
de años de edad
se les echa de
su morada a
estas personas,
muchas veces sin
empleo seguro,
en las
condiciones que
lo hace VE, sepa,
Señor Presidente,
que el daño que
les inflige es
irreparable.
A fecha de hoy,
Señor
Presidente, hay
miles de
guineanos en la
calle por los
desalojos
indiscriminados
propiciados por
su dedo
instructor y
destructor. Y
ningún guineano
tiene hoy día la
certeza de poder
construirse su
casita pobre, en
la ciudad como
en la periferia,
sin el miedo de
que se le vaya a
echar a los
pocos días o
meses como un
vulgar mendigo y
sin explicación.
Ninguno.
Quisiéramos
que valore,
Señor
Presidente, el
daño que causa a
estos guineanos,
a los más
débiles de este
país, a estos
paisanos suyos
que no tuvieron
la suerte de ser
presidentes de
la república ni
altos miembros
de las
instituciones
del Estado, a
estos guineanos
que no gozan de
ninguna
protección
contra la
arbitrariedad de
los que los
gobiernan. Cómo
nos gustaría ser
también
parientes
directos de
usted o de su
señora para ver
cómo proyectos
arrasadores se
paran a nuestras
puertas.
Nadie pretende
que no haya
progreso, que
quede claro.
Todos queremos
el progreso.
Pero queremos un
progreso
organizado, un
progreso
respetuoso con
todos los
habitantes de
Guinea
Ecuatorial, un
progreso que no
sea un pretexto
para despojar a
los guineanos de
sus propiedades
y dejarlos en la
calle. No
queremos de este
progreso que
fabrica más
pobres, más
desheredados y
más
descontentos.
Con todo el
respeto debido a
su Autoridad,
debería saber
que VE y su
familia no son
los únicos
guineanos con
derecho a
beneficiarse del
respeto a la
dignidad y a la
propiedad en
nuestro país.
También
existimos todos
los demás. Y
aunque sin
recursos,
también tenemos
derecho a vivir
en nuestro país,
con respeto a
nuestra dignidad
y a nuestra
pequeña y pobre
propiedad.
¡¡Ojalá llegue
el día en que
pueda el
guineano vivir
en su Guinea
Ecuatorial con
el orgullo y la
certeza de que
se le reconozca
esos derechos;
con la seguridad
de constituir,
¡por fin!, una
preocupación
real para sus
gobernantes!!.
Señor
Presidente, el
deseo de todos
los desalojados
en Guinea
Ecuatorial que,
por el profundo
miedo que nos
atenaza, no
pueden
escribirle una
carta como esta,
es que deje
vivir también a
los demás y
sobre todo a los
más
desfavorecidos;
que adopte
proyectos que no
lesionen siempre
gratuitamente a
sus propios
paisanos, sino
que, más bien,
los protejan. Si
tiene buenos
consejeros, esto
es lo que
deberían
aconsejarle. Y
si es que
tampoco ellos se
atreven a
aconsejarle para
el bien, sepa
desde ahora que
tal es el
sentimiento
profundo de una
gran parte de
estos guineanos
a los que mañana
va a pedir el
voto.
Al Señor
Delegado
Regional de
Infraestructuras,
le dije esta
mañana que, tal
como había
entrado en mi
propiedad por
orden superior y
sin mi permiso,
que viniera con
su tractor a
demolerlo todo.
Como otros pocos
afectados en
este caso, no
sacaré ninguna
aguja de mi
patio, para
darle todo el
placer que desea,
para ofrecerle
solemnemente el
esfuerzo de toda
mi vida. Nadie
le pedirá
ninguna
explicación. Así
construimos el
progreso de
nuestra Guinea
Ecuatorial de
hoy, por orden
de la
superioridad.
Y a VE, Señor
Presidente, le
remito adjunto
algunas imágenes
de su obra
devastadora, le
doy las gracias
y le saludo en
nombre de todos
los que han sido
desalojados y en
nombre también
de los que lo
van a ser, por
nuestra Guinea
mejor.
Firma:
Wenceslao
Mansogo Alo
Ciudadano de
Guinea
Ecuatorial
Después del
escrito, se
paralizaron
momentáneamente
las obras.
Pero de nuevo,
el 16/10/2007,
apareció un
emisario del
Ministro de la
Seguridad
Nacional, Don
Manuel Nguema
Mba, volviendo a
la carga. Dos
días después
apareció un
tractor de la
empresa General
Work que
destruyó en un
santiamén todas
las obras de mi
vecino inmediato
Santiago Asumu,
así como algunos
pilares de mi
vallado. En la
parcela así
recuperada
dijeron que iban
a construir un
garaje militar,
que está
actualmente en
obras.
Ante esta
nueva amenaza,
le dirigí la
siguiente carta
al Primer
Ministro el
20/10/2007:
Wenceslao
Mansogo Alo
Barrio Ukomba –
Bata
Guinea
Ecuatorial
Tel: 08 29 92
domicilio
08 39 39
despacho
Bata, 20 de
octubre de 2007
A Su Excelencia
El Primer
Ministro Jefe
de Gobierno
Primatura del
Gobierno
MALABO
Excelentísimo
Señor Primer
Ministro:
Con todo el
respeto debido a
su alta
responsabilidad
al frente del
Gobierno, tengo
el honor de
acudir a V.E.
para denunciar y
solicitar su
intervención
ante el grave
atropello del
que estimo estar
siendo víctima
en estos mismos
momentos por
parte del
Ministro para la
Seguridad
Nacional, el
Excmo. Sr. D.
Manuel Nguema
Mba. En efecto,
este Ministro
está
pretendiendo
apropiarse de mi
patio sin mediar
procedimiento
legal alguno. Mi
patio está
vallado,
legalmente
registrado y con
obras propias en
curso.
Sin haber
recibido jamás
notificación
oficial alguna
de ningún
departamento
estatal, a
principios del
presente mes de
octubre este
Ministro se
presentó en mi
patio, ubicado a
orillas del río
Ekuku en Bata,
entre otros dos
amigos, a
explicar que iba
a quedarse con
nuestras
parcelas, por
orden de la
Superioridad,
para construir
un campamento y
un taller
militar, dejando
entendido que la
Presidencia de
la República nos
había expropiado,
cosa que no nos
constaba.
El día
08/10/2007 envió
máquinas de la
empresa “Obras”
para destruir
nuestras
propiedades,
pero fueron
rechazadas por
mi vecino. El
16/10/2007 envió
a Don Vicente
Mba Asumu,
Director General
Adjunto Nacional
de Seguridad,
acompañado de un
empresario
europeo, para
advertirnos que
venían a
acometer obras
muy
electivamente en
nuestras
parcelas. Le
explicamos que
ignorábamos que
nuestras
parcelas ya no
nos
pertenecieran, y
allí mismo llamó
al Ministro para
decirle que
éramos rebeldes.
El día
17/10/2007, a su
requerimiento,
le expliqué al
Señor Gobernador
de Litoral la
situación y le
hice entrega de
mis títulos de
propiedad. Lo
mismo expliqué a
Don Pablo Obiang
Alogo, que
acudió a
interrogarme al
respecto a
petición del
Ministro de
Infraestructuras.
Ambos me
confirmaron que
no se expropiaba
sin notificación
legal y oficial.
El día
18/10/2007, el
Ministro mandó
policías armados
a nuestros
patios y una
máquina que
destruyó
totalmente el
vallado y las
tres casas que
estaba
construyendo mi
vecino Santiago
Asumu en
material
permanente. Al
día siguiente,
19/10/2007,
volvieron los
dos policías
armados y un
responsable de
obras de la
empresa “Obras”
para colocar
marcas en mi
patio, señal de
inminente
destrucción y
ocupación
forzosas.
Nos parece muy
anormal y
extralimitado el
procedimiento
atropellador del
Señor Ministro
para la
Seguridad cuando,
muy
electivamente y
con intimidación
policial,
pretende
despojarnos de
lo que es
legalmente
nuestro, sin
tener en cuenta
la ley ni
nuestros
derechos e
intereses, y,
sobre todo,
sabiendo que
hubiera podido
perfectamente
acometer sus
obras en los
amplios espacios
desocupados
adyacentes. Nos
gustaría saber
porqué dichas
obras deben
ocupar necesaria
y precisamente
el espacio donde
se encuentran
nuestras
parcelas.
Resulta
inexplicable,
desconcertante y
muy preocupante
este afán de
querer hacer
daño siempre,
invocando sin
pruebas razones
Superiores,
Presidenciales...
Por todo ello,
apelamos a su
Autoridad, Señor
Primer Ministro,
para que, de una
manera general y
en este caso
concreto en
particular, se
haga justicia y
se respete la
legalidad,
atendiendo al
deseo del
Presidente de la
República en su
discurso del día
11/10/2007 de
que todos los
órganos del
Estado y los
ciudadanos
emprendan
acciones que
conduzcan al
estricto
cumplimiento de
las normas y
leyes.
En esta espera,
le ruego se
digne aceptar,
Excelentísimo
Señor Primer
Ministro, la
expresión de mi
alta
consideración y
de mi respeto.
Firma
Doctor Wenceslao
Mansogo Alo
De nuevo se
calmaron las
amenazas después
del escrito,
hasta el
24/03/2008,
cuando un
tractor de la
empresa SEGUIBAT
penetró en las
propiedades de
mi vecino
Santiago Obama y
mía, destruyendo
parte de mi
vallado y todas
nuestras
plantaciones a
la orilla del
río, para pasar
con el muro de
la Presidencia
hasta el
kilómetro 6.
Debo insistir
en que en ningún
momento hemos
recibido
notificación
alguna de nadie
ni información
oficial de lo
que se pretende
hacer de
nuestras
propiedades. Se
trata de
atropellos
brutales y
absolutamente
premeditados.
Hemos
interpuesto una
denuncia contra
la empresa
SEGUIBAT ante el
Juzgado de
Primera
Instancia de
Bata.
Wenceslao
Mansogo Alo" |